actualizado: 14 Jul 2020

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6.027 máquinas de apuestas y 25.918 tragaperras: el sector privado se la juega en la Comunitat Valenciana en 2020

El pasado miércoles los grupos parlamentarios de Les Corts presentaron sus enmiendas a la Ley del Juego de la Comunitat Valenciana con la intención de establecer medidas preventivas para proteger a los menores ante el auge de la ludopatía.

Un aluvión de modificaciones legales al proyecto de ley del Consell que modernizará la norma de 1988 actualmente en vigor y que afectará al sector privado en términos de licencias de apertura, explotación, emplazamientos (condicionados por centros escolares), publicidad o fiscalidad, entre otras cuestiones.

En este sentido, huelga subrayar especialmente las modificaciones planteadas por los partidos que integran el Botànic II –PSPV, Compromís y Unides Podem-, ya que son las que con mayor probabilidad podrían salir adelante si los partidos llegaran a acordar textos intermedios o apoyarse mutuamente, pues los tres coinciden en algunas ideas. Una de ellas, la necesidad de eliminar las máquinas de apuestas de los recintos deportivos y bares para que únicamente puedan instalarse en los establecimientos dedicados exclusivamente a esa actividad.

Sobre esta cuestión existiría consenso entre socialistas, valencianistas y morados, por lo que no resultaría extraño que se terminara validando la prohibición de que este tipo de máquinas de apuestas en estos emplazamientos. Unides Podem, además, propone que las ‘máquinas tipo b’, comúnmente denominadas tragaperras, se prohíban también en los bares y sólo se ubiquen en los establecimientos dedicados al juego con la intención de que estos vayan desapareciendo paulatinamente en un periodo medio de diez años.

Cierto es que esta última medida tiene menos probabilidades de validarse, pero en caso de acordarse un texto alternativo cuya esencia fuera similar podría acentuar la caída del número de tragaperras que se encuentran repartidas por los locales hosteleros de toda la Comunitat, que en 2018 ya descendió en un 1% según expone la Subdirección de Juego de la Generalitat Valenciana en su último informe anual sobre el sector. Una leve disminución que, no obstante, queda de momento amortiguada por un incremento de las unidades que se encuentran instaladas en salones y bingos, lo que supuso que el número final de tragaperras progresara hasta las 25.918.

En las máquinas de apuestas, en cambio, el crecimiento de unidades instaladas continúa produciéndose a buen ritmo desde que en 2012 el Gobierno valenciano autorizara su implantación en la Comunitat. Este subsector, uno de los que más atención mediática ha acaparado, superó en 2018 la barrera de las 6.000 máquinas mientras que hace cinco años, en 2013, solo había repartidas 2.813 en territorio valenciano. La mayoría de ellas, hasta un 60%, se encuentran ubicadas, de nuevo, en establecimientos hosteleros, por lo que es ahí donde confluyen muchas de las enmiendas a la Ley del Juego que presentaron los grupos políticos.

Fiscalidad y evolución de cantidades apostadas

Otra de las medidas disuasorias que los socialistas buscan que salga adelante es el aumento de la fiscalidad. El PSPV ha planteado una enmienda para aumentar hasta el 30% la base imponible mínima del importe total de cantidades destinadas a participación en el juego. De esta manera, el premio a percibir se reduciría considerablemente y esto provocaría que el aliciente que encuentran los jugadores fuera menos atractivo para continuar apostando. Una modificación legal que podría sumar a Compromís y a Unides Podem sin demasiadas dificultades en el trámite de negociación de enmiendas durante la comisión de Economía, Presupuestos y Hacienda.

En otro tercio, Ciudadanos propone que el 1,5% de la recaudación por los tributos del juego se destine a la prevención y lucha contra la ludopatía.

Con este escenario, conviene subrayar que las cantidades apostadas por los valencianos en juegos presenciales avanzaron hasta los 2.712 millones de euros en 2018. Una cifra que comienza a parecerse a las registradas antes del inicio de la crisis (supone apenas 100 millones menos que en 2008), y a la que se llega tras seis años seguidos de aumentos en los gastos destinados al conjunto de casinos, bingos, apuestas, salones y máquinas recreativas y de azar.

Especialmente relevante es el consumo de máquinas recreativas y de azar, donde se encuentran incluidas las tragaperras. El volumen apostado en este segmento creció un 1% hasta los 1.881 millones de euros, lo que supone el 69% del total gastado en el sector privado del juego.

Por su parte, el importe destinado por los valencianos a las máquinas de apuestas alcanzó los 345,5 millones en 2019, un nuevo récord con el que se confirman como la vertiente del juego con mayor proyección en la Comunitat. De hecho, ya en 2014 el gasto en apuestas superó al registrado por los casinos, y sus 341 millones de 2018 se sitúan muy cerca de los 372 que obtienen los bingos.

Distancia a los colegios

Donde todo parece indicar que sí se encontrarán los partidos de Les Corts, incluso con la oposición, es en la distancia que deben respetar las nuevas salas de apuestas respecto a los centros escolares. Los socialistas plantean el tramo menos restrictivo, 700 metros, mientras que Unides Podem y Compromís quieren que este se amplíe hasta alcanzar un kilómetro.

En un punto intermedio se encuentran los populares de Isabel Bonig, cuya propuesta se sitúa en los 800 metros de separación. Ciudadanos y Vox no han planteado un trecho específico; los primeros prefieren que sea la Comisión del Juego de la Comunitat Valenciana la que determine cuál sería la distancia idónea.

Este debate llega además en un contexto en el que entidades como el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de FAD subrayan que los jóvenes españoles ya perciben los juegos de azar y las apuestas como una opción más para divertirse en grupo. Según su estudio ‘Jóvenes, juegos de azar y apuestas’, el porcentaje de chicos que ha jugado de forma presencial en los últimos 12 meses ha pasado del 21,6% de 2016 al 30,7% en 2018 (casi 4 puntos más), mientras que en el caso de las chicas, el crecimiento ha sido de 10 puntos, al pasar del 5,4% al 15,3% en dos años.

Licencias

Las formaciones que integran el Botànic II han planteado también una serie de enmiendas que versan sobre las duraciones de licencias de explotación y la limitación de aperturas que resultan especialmente significativas. Por el momento, no coinciden en ninguno de los planteamientos. Sin embargo, sí podrían llegar a consensuar textos intermedios, especialmente entre Compromís y Unides Podem cuyas propuestas comparten el mismo ‘espíritu’.

La UTE electoral conformada por Bloc, Iniciativa y VerdsEquo formalizó una enmienda en la que se establece que los ayuntamientos puedan determinar zonas saturadas de juego para no otorgar nuevas licencias. Asimismo proponen también la posibilidad de que Les Corts aprueben una moratoria de 5 años para no dar en ese plazo de tiempo nuevos permisos de apertura. En este punto, huelga recordar que los socios del Botànic II ya aprobaron en la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos de 2020 una moratoria para conceder nuevos permisos de actividad y apertura hasta que se validara la nueva Ley del Juego.

Por su parte, el PSPV, que no plantea la paralización de licencias, pero sí pretende que los permisos de éstas sean más breves. La intención es que se reduzca el periodo de licencia de actividad a la mitad: de 10 a cinco años.

Según el Registro General del Juego de la Comunitat, el número de salones ubicados en territorio valenciano aumentó en 44 durante 2018 para alcanzar los 426 locales, lo que confirma un nuevo incremento interanual superior al 10%. Menos afectados por las dinámicas negativas de la crisis que condicionaron a establecimientos como los bingos, el número de salones ha subido cerca de un 70% desde 2013, un escenario que por supuesto no escapa a las enmiendas de los grupos parlamentarios presentes en Les Corts.

También relevantes aunque menos llamativos son los aumentos en el número de salas de apuestas y bingos, que ganan un local con respecto a 2017 para ubicarse con 33 y 59 establecimientos respectivamente. Por su parte, la cifra de casinos se mantiene estable en tres, uno por cada provincia valenciana, mientras que el total de salones recreativos sigue en ocho por tercer año consecutivo. Aun así, se aprecia en estos últimos locales una importante caída, ya que hace diez años había más de una treintena en toda la Comunitat.

Fuente: valenciaplaza.com

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