Los asaltantes empotraron un coche contra la fachada del establecimiento y causaron daños valorados en unos 20.000 euros antes de huir con el dinero.
Otro golpe a la hostelería. Esta vez al bar Divala, situado en la calle Arenales. El negocio sufrió un alunizaje durante la madrugada del 18 al 19 de septiembre. Los asaltantes empotraron un vehículo contra la fachada del establecimiento, lograron acceder al interior y se dirigieron directamente a la máquina tragaperras, de la que sustrajeron alrededor de 1.000 euros.
El vehículo utilizado en el robo—sustraído previamente— fue localizado posteriormente abandonado en un camino. La alarma del local se activó y los cacos permanecieron apenas unos minutos en el interior. «Han tardado unos seis minutos», explica a LA GACETA Macarena Andrés, propietaria del bar, que acudió de inmediato, aunque los responsables ya habían abandonado el lugar.
Más allá del dinero sustraído, el principal perjuicio para el negocio está en los daños materiales. El impacto provocó importantes desperfectos en la entrada, ya que tanto el cristal como la puerta son blindados. «El problema son los desperfectos que nos han creado y el quebradero de cabeza. Yo calculo que los destrozos ascienden a 20.000 euros», señala Macarena.
La puerta tendrá que ser sustituida por completo, al igual que la estructura de la cristalera, mientras que el golpe también ha dejado fuera de funcionamiento el aire acondicionado.
No es la primera vez que el Divala sufre un robo. El próximo 19 de marzo se cumplirán dos años del anterior asalto. En aquella ocasión, los delincuentes rompieron con una maza el cristal de la puerta y accedieron al local para robar las dos máquinas recreativas y la caja registradora en apenas tres minutos.
«Casi lo prefiero porque esa vez fue un cristal y en 24 horas lo tenía reparado. Ahora, como es la cristalera entera, llevo así 10 días y de momento estoy esperando al seguro», lamenta la afectada. Macarena asegura que, pese a las dificultades, el establecimiento abrió al día siguiente del alunizaje.
«Las facturas las tengo que pagar igual»
«Como es la segunda vez que nos pasa, ya aprendes», expresa. La propietaria dejó la máquina tragaperras en el lugar para que la Policía pudiera buscar posibles huellas y, posteriormente, limpió los cristales para poder continuar con la actividad. «Abrimos y trabajamos porque a mí los días cerrados no me los paga nadie y las facturas las tengo que pagar igual».
Por el momento, según la dueña, no se han producido detenciones al respecto. Tampoco considera que los autores sean los mismos que actuaron en el robo de hace dos años, ya que el método empleado fue diferente.
Atraco a mano armada en otro bar: «Cuando sacó la pistola pensé: me pega un tiro y me mata»
El asalto se produjo, además, pocos días antes del atraco a mano armada sufrido por Ángel García, propietario del bar El Gol, situado junto al Helmántico. El hostelero relató recientemente a este medio cómo un hombre con el rostro cubierto entró en su establecimiento durante la noche del 24 al 25 de septiembre y le amenazó primero con un cuchillo y posteriormente con una pistola, obligándole a entregar el dinero de la caja.
La historia de El Gol ha aumentado todavía más la preocupación en el Divala. «Al leer la historia de Ángel me ha entrado miedo», reconoce Macarena. Su principal temor no es ya solo que vuelvan a entrar cuando el establecimiento esté cerrado, sino que pueda ocurrir mientras haya trabajadores dentro.
«Eso es lo que me preocupa a mí, que vengan cuando estamos dentro porque abrimos muy pronto», afirma.
Así, el alunizaje ha dejado en el Divala un doble impacto: económico, por los daños ocasionados en el acceso al establecimiento, y también personal, ante la posibilidad de que un nuevo robo pueda producirse con el bar abierto. Mientras espera a que el seguro se haga cargo de la reparación, las puertas del local continúan abiertas, dando servicio a sus clientes y tratando de recuperar la normalidad después de lo ocurrido.
Fuente: lagacetadesalamanca.es





