La suerte hace meses que estaba echada, y las apuestas en la mesa iban de los diez a los ciento cuarenta millones de euros. Es la horquilla económica en la que se movían las trece propuestas presentadas para hacerse con la licencia de construcción de un macrocasino en Andorra.

El Gobierno del principado puso ayer las cartas boca arriba, y la mano, que sólo vale para un único casino en el país, la ha ganado la empresa Jocs SA.

Esta firma lo apostó casi todo a la misma mano: presentaron su candidatura como “un proyecto de país”. El capital de Jocs SA es cien por cien andorrano, lo que hacía diferente esta propuesta frente a las otras presentadas, que pusieron sobre la mesa dinero procedente de Asia, Francia, España, Austria o Rusia.

Marc Martos, consejero delegado de Jocs SA, afirmó ayer en declaraciones a La Vanguardia, minutos después de conocerse la decisión del Govern del principado, que “desde el primer momento tuvimos muy claro que en un proyecto de este calado lo más importante para nosotros era que todo el capital de la inversión fuese andorrano”. Y acertaron. Aunque no fue fácil, reconoce ahora Martos, “ignorar las muchas propuestas de capital de fuera que querían sumarse a nuestro proyecto”.

El proyecto prevé una inversión de dieciséis millones de euros y se estima que dará trabajo a 160 personas

Otra baza que habría jugado en favor de la elección de Jocs SA tendría que ver con las características del proyecto presentado y ahora ganador. “Nuestro casino es un negocio con los pies en el suelo, y creemos que se ajusta a lo que necesita Andorra”, añade Marc Martos.

El casino que Jocs SA tendrá que construir de aquí a finales del 2020 requiere una inversión de dieciséis millones de euros (muy lejos de los 140 millones prometidos por la candidatura más ambiciosa) y prevé atraer a cerca de 200.000 nuevos visitantes a Andorra cada año. El proyecto de Jocs SA promete crear 160 puestos de trabajo y apuesta por un casino sin humo. La gestión tecnológica se delegará a la empresa Novomatic, con una dilatada experiencia en el universo de los juegos de azar.

La opción elegida por el Gobierno de Andorra es la que sitúa la construcción del casino en la calle Prat de la Creu. Será un edificio de cuatro plantas más dos subterráneas. Y cuando se habla de “proyecto de país” esta frase adquiere más sentido, pues la construcción del edificio que albergará el casino unirá la calle Prat de la Creu con la avenida Meritxell a través de un ascensor. Esa obra propiciará un ensanchamiento de la plaza del Poble, un espacio que Jocs SA cederá para su uso público.

Otra jugada maestra del proyecto ganador fue anunciar cuando presentó su oferta la implicación de profesionales del mundo de la gastronomía y las copas. Javier de las Muelas, alma del Dry Martini de Barcelona, referente en el mundo del cóctel y gestor de restaurantes, será el encargado de diseñar todos los servicios relacionados con la comida y la bebida del macrocasino. Contará en ese cometido con la colaboración de los restauradores Carles Flinch, Jordi Marquet y Ángel Belmonte, con negocios en Andorra.

El proyecto de Jocs SA buscará, asimismo, la implicación en esta iniciativa de los ciudadanos andorranos. “Un 10% del negocio lo dejaremos abierto a acciones populares”, anuncia el consejero delegado de la empresa, Marc Martos.

Ofertas de Rusia, Malasia, Austria, Francia y España

La oferta lanzada por Andorra para la concesión de una única licencia de un macrocasino había despertado (después de los proyectos fallidos de los Monegros, Madrid o el Barcelona Word) el interés de empresas punteras a escala mundial en el mundo de los juegos de azar. El Gobierno del principado ha tenido que elegir entre más de media docena de proyectos, algunos muy ambiciosos, como los de la empresa de Malasia Genting, que se comprometía a invertir 140 millones de euros en la construcción de un edificio que estaría abierto las veinticuatro horas del día.

Algunos de los otros candidatos que se han quedado sin la esperada licencia son los grupos franceses Barrière, Partouche, PVG Casinos o Reinau, a los que hay que sumar empresas españolas como Cirsa, los rusos Mercury o el grupo de Casinos de Austria.

Fuente: msn.com