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Las apuestas en juegos de azar sumaron en abril el décimo mes consecutivo con resultados negativos.

Lo que fue calificado por las autoridades como una corrección normal del mercado, después de años de crecimiento, se ha convertido en una tendencia a la baja que mes a mes se va acentuando.

En los primeros cuatro meses del año se apostaron 733.2 millones de dólares, una disminución de 15.4%. En cifras redondas en el primer cuatrimestre se apostaron 133.6 millones de dólares menos en comparación con igual periodo del año pasado, de acuerdo con las estadísticas de la Junta de Control de Juegos (JCJ).

En promedio, las apuestas en juegos de azar registran una disminución mensual de 2 dígitos en los últimos 10 meses.

Esta tendencia negativa se inició un mes después de que el Gobierno comenzó a cobrar el impuesto a las apuestas que se estableció para obtener los fondos que servirían para financiar el aumento a los jubilados y pensionados del país.

Las cifras hasta abril reflejan que las apuestas en las máquinas tragamonedas tipo A, que son aquellas que permiten múltiples jugadas, cerraron en 636.7 millones de dólares, una baja interanual de 12.9%, mientras que en las mesas de juego, que solo operan en los casinos completos, se apostaron 35.6 millones de dólares menos en comparación con los 105.9 millones de dólares del primer cuatrimestre de 2015.

Empresarios vinculados a a esta actividad explican que el impuesto se aplica al servicio que ofrecen los establecimientos de juegos de azar, porque no importa si la persona gana o pierde, igual el operador le tiene que retener el 5% de la cantidad que cambie en la caja.

El tributo, que comenzó a aplicarse en el segundo trimestre del año, se cobra cuando el jugador cambia sus fichas o monedas en la caja del centro de juegos.

Hoteleros consultados aseguran que han notado una disminución en la llegada de turistas que antes llegaban al país para jugar en los casinos que operan en los hoteles con más de 300 habitaciones.

Explican que ahora estos grandes apostadores prefieren ir a Costa Rica, México y República Dominicana.

En términos generales, la entrada de visitantes al país ha caído 4.5% en los primeros cuatro meses del año.

Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (Asaja), asegura que la industria de juegos regresó a los niveles experimentados en 2003. Esto implica una baja significativa en el volumen de apuestas, por lo que advierte que muchos casinos exploran la posibilidad de operar solo 12 horas al día, y no las 24 horas como ocurre en la actualidad.

Los representantes de los casinos se reunieron esta semana con funcionarios de la Contraloría General y del Ministerio de Economía y Finanzas para presentar un estudio que contrató Asaja y en el que se calculó el impacto que ha tenido el impuesto que se fijó en la industria.

Uno de los puntos que más resaltaron fue la desigualdad en los aportes que se entregan al Estado. Afirman que solo algunos operadores de juegos de azar están aportando los 70 millones de dólares que el Gobierno destina al aumento de los jubilados, cuando hay otros sectores dentro de la industria que no aportan nada.

A diferencia de los casinos completos y máquinas tipo A, conectados a servidores que registran el monto de las apuestas, y a los que tiene acceso la JCJ, los operadores de las tragamonedas tipo C no tienen que cumplir con ese reporte.

Sus aportes al Estado están basados en una cuota mensual de $150 por equipo, mientras que los casinos completos deben desembolsar un porcentaje de sus ingresos.

Igualmente, Alfaro dijo que hay otras actividades económicas que también podrían contribuir a financiar el ajuste salarial a los pensionados.

Desde el segundo trimestre de 2015 empezó la implementación del impuesto de 5.5% que se creó para financiar el aumento a los jubilados. El tributo se cobra cuando el jugador cambia sus fichas o monedas en la caja del centro de juegos.

Por ejemplo, a una persona que gana 200 dólares, el local está obligado a retenerle 10 dólares, dinero que después debe ser transferido al fisco.

Según Alfaro, los panameños no quieren jugar para terminar pagando ese impuesto, mientras que los turistas se preguntan por qué deben destinar parte de su dinero a un impuesto antes de generar una ganancia en sus apuestas.

En la merma de las apuestas también ha influido un menor crecimiento económico en el país, lo que podría dejar menos dinero disponible para las apuestas, y otros factores externos, como el declive de algunas monedas contra el dolar y la crisis económica que afecta a algunos países emisores de turistas.

Las proyecciones de Asaja apuntaban a que antes de que terminara el año el número de despidos alcanzará los 2 mil trabajadores, pero Alfaro advierte que esa cantidad está por superarse en las próximas semanas.

“Hay casinos que de 10 mesas de apuestas, solo tienen abiertas 3 por la poca afluencia de jugadores, y esto ha provocado que se recorte el número de personal de seguridad, de aseo, y demás trabajadores eventuales”, explicó Alfaro.

Fuente: prensa.com