Desde la «nacionalización privada» de las salas de juego, el glamour y el ambiente que rodea a las noches de diversión comenzaron a perderse entre las anécdotas de los viejos jugadores, quienes aún asisten a las salas para apostar cifras cada vez menos significativas.
Según funcionarios cercanos a los reguladores del juego aseguraron que “los casinos flotantes no pueden seguir en esta condición, en el limbo judicial de las medidas cautelares y, más pronto que tarde, Lotería de la Ciudad avanzará con una licitación controlada por el Estado. La idea de estatizar las salas de juego al estilo de la provincia de Buenos Aires pierde terreno en el gobierno porteño”.
En ese contexto, el mundo empresarial de las apuestas en vivo se apresta a participar de un negocio formidable que, en la actualidad, parece deslucido por la menor afluencia de apostadores respecto al año pasado. A esto se suma la caída en la calidad de atención que se registra desde la inauguración de los casinos.Desde la «nacionalización privada» de las salas de juego, el glamour y el ambiente que rodea a las noches de diversión comenzaron a perderse entre las anécdotas de los viejos jugadores, quienes aún asisten a las salas para apostar cifras cada vez menos significativas.
Sea como fuere, lo cierto es que el español de 81 años Manuel Lao Hernández, fundador de la compañía global Cirsa, continúa con las operaciones al contar con el 50% del paquete accionario de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) con la que se opera el Casino Flotante. La complejidad de la Argentina justificó que Lao Hernández no incluyera las operaciones de Buenos Aires en la venta de CIRSA al fondo Blackstone, realizada a fines de abril de 2018, cuando faltaba menos de un año para que venciera la concesión original de los barcos.
El otro empresario que continúa en el negocio es Federico de Achával. Famoso por sus movimientos en el mercado regulado argentino, es dueño de HAPSA (la empresa que gestiona el Hipódromo de Palermo con concesión hasta 2032) y posee BeyWarrior, una casa de apuestas online que crece a la par del interés de los usuarios por jugar en una economía recesiva.
El último, pero no menos importante, es el influyente Ricardo Benedicto, el “zar del juego”, al frente de la empresa Inverclub. Dueño del haras La Pasión y con intereses en el casino de Mendoza, Benedicto es el principal referente de Casino Club, una de las operadoras más grandes del país. El holding controla diversos casinos y salas de tragamonedas.
Fuente: grupormultimedio.com





