El mercado esperaba un gran impulso. Los ingresos netos por juegos de Codere Online en el cuarto trimestre, de 60,7 millones de euros , representaron un aumento interanual del 15 %, una cifra que probablemente igualó o incluso superó la cifra rumoreada.

La verdadera sorpresa estuvo en el resultado final. La compañía registró una pérdida neta de 1,8 millones de euros para 2025, un marcado cambio con respecto a los ingresos netos de 3,9 millones de euros en 2024. Este restablecimiento de la rentabilidad es la historia principal, eclipsando el crecimiento de los ingresos

El rendimiento plano de la acción ayer, cotizando a 8,10 € y con una caída del 0,12 %, refleja la clásica dinámica de «vender las noticias» en acción. El sólido dato de ingresos ya estaba descontado, quizás incluso alentado por la cifra trimestral récord. Lo que los inversores no esperaban era la significativa caída de los beneficios netos. La brecha de expectativas se ha cerrado, y la realidad de una menor rentabilidad ha reajustado las expectativas a corto plazo.

La previsión para 2026, con un objetivo de ingresos netos del juego de 235-245 millones de euros y un EBITDA ajustado de 15-20 millones de euros, parece ahora un avance cauteloso. Sugiere que la dirección es consciente de que la fase de crecimiento fácil podría estar llegando a su fin, y que el enfoque se está centrando en recuperar la rentabilidad que se perdió el año pasado. Por ahora, el veredicto del mercado es claro: se esperaba superar las expectativas, pero la insatisfacción en el resultado final es la nueva base.

El reinicio de la orientación: cerrando la brecha de expectativas

Las perspectivas para 2026 marcan el nuevo punto de referencia del mercado. Codere Online CDRO-0,12% prevé unos ingresos netos por juego de entre 235 y 245 millones de euros y un EBITDA ajustado de entre 15 y 20 millones de euros. A primera vista, esto supone un avance respecto a los 224,1 millones de euros en ingresos y 13,8 millones de euros en EBITDA de 2025. Pero la clave reside en la rentabilidad implícita.

Las previsiones indican un claro cambio de enfoque operativo. La dirección está pasando de centrarse en el volumen a priorizar la rentabilidad y la recuperación de la inversión , especialmente en sus mercados principales de México y España. Esto responde directamente a la pérdida neta de 2025, que contrasta marcadamente con los ingresos netos del año anterior. La nueva estrategia se basa en un crecimiento controlado, reconociendo que la fase de expansión fácil podría haber terminado.

Este enfoque se traduce en un reajuste de las expectativas de rentabilidad. El margen de EBITDA ajustado para 2026, implícito en el rango de la guía, se sitúa aproximadamente entre el 6% y el 8% . Esto se sitúa notablemente por debajo del margen de aproximadamente el 11% alcanzado en el cuarto trimestre de 2025, que representó una mejora significativa con respecto al año anterior. Se le dice al mercado que la racha de altos márgenes del último trimestre no es sostenible. La guía es un reajuste, no una continuación.

Esta perspectiva cautelosa coincide con la opinión reciente de los analistas. La rebaja de Stifel a Mantener, con un recorte del precio objetivo, refleja la misma opinión: el reciente repunte de la acción ha descontado un optimismo excesivo. La nueva orientación ofrece un camino a seguir más realista, aunque menos prometedor. Para los inversores, la brecha de expectativas se está cerrando en cuanto a la rentabilidad. El mercado debe decidir ahora si este reajuste de los márgenes y la transición a un modelo de recuperación de la inversión representan la nueva realidad estable o si dejan a la acción vulnerable a una mayor decepción.

Catalizadores y riesgos: el camino hacia un nuevo consenso

El estancamiento actual de la acción depende de una sola pregunta: ¿podrá la dirección cumplir con la previsión de reajuste? El camino hacia un nuevo consenso es estrecho, definido por la ejecución, la rentabilidad del capital y la primera señal tangible de retorno a los ingresos netos.

El principal catalizador es la ejecución del plan de 2026, especialmente en México. Las previsiones de la compañía señalan explícitamente los obstáculos fiscales como un riesgo, en referencia directa al reciente aumento de impuestos en México que motivó la rebaja de la calificación de Stifel. México registró un aumento del 31% en los ingresos el trimestre pasado, pero ese crecimiento se encuentra ahora bajo presión. El mercado observará de cerca si la compañía puede mantener el impulso en ese país mientras se adapta al nuevo panorama fiscal. El éxito en este ámbito es crucial para alcanzar el objetivo de ingresos y, aún más importante, para demostrar que el rango de EBITDA ajustado es alcanzable.

Una señal positiva secundaria, aunque pequeña, es el programa de recompra de acciones. Hasta el 25 de febrero, la compañía recompró aproximadamente 391.000 acciones por aproximadamente 2,7 millones de dólares . Esto proporciona una rentabilidad directa y compensa ligeramente la pérdida neta de 1,8 millones de euros. Sin embargo, la magnitud es insignificante en comparación con la pérdida neta de la compañía, y sirve más como un compromiso simbólico que como un impulso sustancial a las ganancias. No cierra la brecha principal de expectativas sobre la rentabilidad.

El evento más importante a corto plazo es el informe de resultados del primer trimestre de 2026. Este informe será la primera prueba real de la nueva trayectoria para 2026. El mercado necesita ver una trayectoria clara de regreso a los ingresos netos, que es la principal brecha de expectativas. Si los resultados del primer trimestre muestran que la compañía está recuperando la disciplina operativa para alcanzar su objetivo de EBITDA ajustado, podría comenzar a recuperar la confianza. Sin embargo, si no se alcanzan las expectativas, se confirmaría la cautela y probablemente se consolidaría el estancamiento de la acción.

En definitiva, los catalizadores buscan demostrar que el reinicio es real. La ejecución en México, el retorno a la utilidad neta y una disciplina de capital consistente son los pasos necesarios para cerrar la brecha entre el precio actual de la acción y una nueva valoración más estable. Hasta entonces, la acción se encuentra en un patrón de espera, a la espera de que la realidad se ajuste a las previsiones.