Euromillones, loterías, apuestas deportivas, ‘rascas’ y cupones, bingos, tragaperras… Los extremeños no se cansan de buscar la suerte aunque su empeño se haya visto resentido por la crisis.

El mercado de los juegos de azar y las apuestas se ha reducido en la región un 8% en los dos últimos años, pero con un gasto medio de 244 euros por persona, el sector aún mueve más de 260 millones en Extremadura. Son datos del último Informe Anual del Juego publicado por el Ministerio del Interior, que pese a lo abultado de las cifras refleja pérdidas en todas las modalidades de apuestas. Las Loterías del Estado son las más perjudicadas junto a los bingos al reducir su volumen de negocio casi un 10%, porcentaje mucho mayor que el que registran la ONCE (cae un 3,7%) y el casino de Badajoz, donde las cantidades jugadas se reducen en un 3,5% pese a ganar este 30.000 visitantes más.

El estudio del Ministerio del Interior refleja que los extremeños se jugaron en el último año 268,6 millones de euros, cifra que aunque pueda parecer elevada, supone una caída del 8% respecto al 2012, cuando la inversión en azar y apuestas alcanzó los 292,1 millones, 23,5 más. El mercado del juego continúa así con la tendencia a la baja iniciada con la crisis económica y la aprobación de la ley antitabaco, dos factores que han contribuido a resentir un sector que ahora también se ve perjudicado por las apuestas a través de internet. No en vano, los datos reflejan que en el 2008 los extremeños llegaron a gastar 679 millones en apuestas y juegos de azar, la mayor cantidad de la década. «Las empresas lo están pasando mal», advierte José Luis Iniesta, presidente de la Asociación Extremeña de Empresarios del Bingo y socio del Casino de Badajoz. Este recuerda que el sector del juego se lleva un porcentaje de las cantidades que se arriesgan y si estas caen, también lo hace su margen, lo que implica que en estos momentos muchas empresas estén sobreviviendo al límite.

«MIEDO A GASTAR» Iniesta atribuye fundamentalmente a la situación económica la caída del gasto destinado a juegos de azar, pues el uso que se hace del dinero está estrechamente ligado «a la euforia o el miedo» del momento y en tiempos de crisis, cuando no se ve una estabilidad, siempre tiende a recortarse. «En el gasto en juego todo influye, hasta el contexto político actual», afirma Iniesta, que al margen de los datos facilitados por el ministerio avanza que no parece que la situación vaya a mejorar en 2016 aunque a comienzos de año se atisbara una pequeña mejora.

De los 268 millones jugados en el año 2014, la mayor parte se fue a parar a Loterías y Apuestas del Estado. Los extremeños arriesgaron 116,8 millones de euros, fundamentalmente en la Lotería Nacional (80,2 millones) y la Primitiva y afines (80,8), mientras que las apuestas deportivas se llevaron 5,7. Pese a ser el área donde más se gasta, la caída con respecto al 2012 ha sido la más elevada, con 17,8 millones de euros menos. La reducción del gasto ha tenido su lógica traslación en los premios otorgados, pues si en 2012 se repartieron 128 millones, en 2014 fueron 74.

Junto a las loterías, los bingos han sido los más perjudicados por la crisis que atraviesa el sector del juego, al perder casi un 10% de su volumen de negocio. En el último año se jugaron en las salas de la región 26 millones de euros, frente a los 28,8 de 2012, casi tres menos. Aunque menores, las pérdidas también han afectado a la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), donde se gastan una media de 48 euros anuales, un 3,7% menos que en 2012. El cupón diario copa el mayor gasto, 37,2 millones, cifra a la que hay que sumar los 2,7 del juego activo (7/39 y Super Once) y los 8,3 de las loterías instantáneas (rascas y similares).

Tampoco los casinos han sido ajenos a las pérdidas. En cuanto al de Badajoz –el único con el que cuenta Extremadura–, las cantidades jugadas en las máquinas (15,8 millones) y el movimiento de efectivo generado por los clientes en las mesas (11,7) arrojan una suma de 27,5 millones de euros, un 3,5% menos que lo registrado en 2012, cuando se jugaron 28,5 millones. La caída de las cantidades apostadas contrasta con el aumento registrado en el número de visitantes, pues si en 2012 pasaron por sus salas un total de 96.787 personas, dos años después fueron 126.306. Según Iniesta, este incremento se debe a los esfuerzos que ha hecho el casino para atraer nuevos públicos con actividades como campeonatos de póker, y no siempre se traduce en un mayor beneficio.

«Antes una persona podía gastar 50 euros y ahora entre diez no llegar a los 20», asegura. No en vano, de los datos también llama la atención la reducción del número de mesas, de 10 a ocho, y de máquinas, de 95 a 90. Y también los trabajadores habrán notado los efectos de la crisis, pues los ingresos por propinas han caído un 7,9% al pasar de los 253.000 euros del año 2012 a los 233.000 en 2014.

Fuente: lacronicabadajoz.com