ocal de venta de Loterías y Apuestas del Estado
Local de venta de Loterías y Apuestas del Estado

El Ministerio de Hacienda ha tardado 25 meses en ingresar los 824 millones de euros que tenía previsto recaudar, cada año, con el impuesto a los premios de la Lotería. El gravamen especial, que comenzó a aplicarse desde el 1 de enero de 2013, no ha conseguido alcanzar esa cifra hasta el mes de enero de este año.

En su primer ejercicio de aplicación, el tributo permitió a las Arcas del Estado recabar algo más de 268 millones de euros. Un año después, en 2014, los ingresos por el mismo ascendieron a cerca de 456 millones de euros. Todavía ha hecho falta sumar a estas cifras la recaudación del pasado mes de enero, que sumó algo más de 194 millones de euros, para poder lograr la cuantía que se había propuesto el Ejecutivo.

No está de más recordar que, por ley, están sometidos a este impuesto los premios de más de 2.500 euros -que se ven gravados con un tipo del 20 por ciento- concedidos por las loterías y apuestas organizadas por la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae) y por los órganos o entidades de las comunidades autónomas, así como los sorteos organizados por la Cruz Roja Española y el resto de modalidades de los juegos que han sido autorizadas a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).

La parte más importante de este tributo se recauda vía Impuesto sobre la Renta y otra parte, menos cuantiosa, queda gravada a través del Impuesto sobre Sociedades. Una buena porción de los ingresos por este gravamen se logra entre enero y febrero, que es cuando se cobran los premios del Sorteo Extraordinario de Navidad y del Niño. Así, la merma en la recaudación con respecto a las expectativas tendría varias explicaciones.

Varios motivos a la vista
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la Lotería Nacional, en concreto, representa el 54% de las ventas. A esto hay que sumar el peso específico que tiene el Sorteo Extraordinario de Navidad que (ronda el 25% de los ingresos anuales de Selae). Así, el hecho de que no estuviesen gravados los premios repartidos en diciembre de 2012 fue clave en la merma que se produjo en la recaudación. Esto último situó a cero los ingresos del mes de enero de 2013).

Una segunda explicación, relacionada con lo anterior, apunta directamente a la crisis económica. Las ventas de la lotería de Navidad han venido registrando descensos entre los ejercicios 2008 y 2013. Únicamente repuntaron de forma ligera el año pasado.

En 2013 -el primer ejercicio afectado por la puesta en marcha de este tributo- las ventas habían caído un 4,18 por ciento hasta los 2.362 millones de euros (el ejercicio anterior la bajada había sido, incluso, superior, del 4,8 por ciento). Con todo, el efecto de la crisis en nuestros bolsillos, se ha seguido sintiendo en el último sorteo de Navidad, en el que la inversión media por persona ha caído de 50 a 48 euros.

La defensa del gravamen
Los Técnicos de Hacienda (agrupados en Gestha) celebraron en su momento el gravamen al entender que hacía más difícil el blanqueo de dinero mediante la compra de décimos de lotería premiados. Su explicación era evidente.

La operación ya no resulta tan atractiva si al impuesto del 20 por ciento que te cobra Hacienda por encima de los 2.500 euros hay que sumar una comisión al intermediario y otra al tenedor de un décimo premiado.

De esta forma y, en opinión de Gestha, el tributo «no suponía un desincentivo a la compra», ya que no se gravaba la compra del décimo como tal, sino el premio (en caso de que lo hubiere).

Montoro dijo que sería temporal
Cuando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció, a comienzos de la actual legislatura, que pondría en marcha este impuesto, aseguró que sería «temporal». Sin embargo, esta partida apareció reflejada, nuevamente, en los Presupuestos Generales del Estado para este año.

En cualquier caso, tampoco quedó reflejado ese carácter «temporal» en el texto de la normativa publicado en el BOE en septiembre de 2012. Los expertos entienden que ya solo este hecho evidencia que el Gobierno no tiene intención de retirarlo a corto plazo.

Fuente: elEconomista.es