actualizado: 30 Mar 2020

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El Parlamento vasco estudiará alejar los salones de juego a 500 metros de los colegios

El Parlamento vasco va a estudiar la revisión de la ley del juego en Euskadi de 1991. La proposición de ley presentada por Elkarrekin Podemos ha salido adelante con los votos a favor de todos los grupos de la oposición y la abstención de los partidos que sustentan al ejecutivo e incluye iniciativas tan ambiciosas como alejar los salones de juego a un mínimo de 500 metros de colegios y universidades.

En Euskadi no existe aún una distancia de seguridad reglada. Otras comunidades como Castilla y León, Asturias o Cataluña la han fijado en 100 metros. Galicia la tiene en 150 y en Canarias llega hasta los 300.

PNV y PSE no quieren obstaculizar esta iniciativa y por este motivo se han abstenido. Aunque los partidos que sustentan al Gobierno vasco han recordado que la actual norma se revisa periódicamente cada tres años -la próxima actualización está prevista para este 2020- y abogan por esperar a que se conozcan las modificaciones propuestas por expertos, estudios técnicos «rigurosos» y el nuevo Observatorio Vasco del Juego antes de iniciar la modificación de la ley, un proceso que se dilata más en el tiempo. Aún así, y ante la posibilidad de que durante la tramitación parlamentaria y presentación de enmiendas surjan planteamientos interesantes, jeltzales y socialistas no han querido «cerrar la puerta» y han dado su consentimiento a que comience la revisión de la norma.

En lo que coincidió la Cámara es en la necesidad de proteger a los jóvenes frente a las apuestas. Y hacerlo a través diferentes medidas dirigidas tanto a los salones, como a las plataformas por internet y la publicidad.

En la presentación de la iniciativa la parlamentaria Edurne García ha recalcado que «el juego se ha extendido de forma exponencial por nuestras calles, afectado especialmente a los menores de edad». La representante de Podemos ha asegurado que en Euskadi hay «256 salones de juego, casas de apuestas y bingos, 11.351 máquinas tragaperras y 2.100 máquinas de apuestas en bares y restaurantes». Incidió en que, según el Plan de Adicciones de Euskadi, «el 26% de los vascos son jugadores activos (436.906 personas) al haber gastado al menos una vez a la semana dinero en algún juego de azar«.

García también incidió en que, según los datos del Departamento de Salud, «43.000 personas en Euskadi presentan un trastorno de juego patológico y un 5% de la población joven se enfrenta a esta adicción«. En este sentido destacó que existen más de un centenar de centros educativos en el País Vasco que tienen un salón de juego cerca.

Para acabar con esta proximidad geográfica la modificación de la norma que va a tramitar el Parlamento incluye iniciativas tan ambiciosas como que los establecimientos de azar no estén a menos de 500 metros de centros educativos y de tratamiento de personas jugadoras, ni tampoco estar a menos de medio kilómetro de distancia del salón de juego más cercano.

La proposición de ley incluye limitar la proliferación de estos negocios. No va a afectar a los que ya están abiertos – el Gobierno vasco ha decidido no conceder nuevas licencias- pero sí puede limitarlos a medio y largo plazo al obligar que los que cierren no vuelvan a abrir y alcanzar así una cifra menor a la actual. Podemos plantea que Euskadi no tenga más que tres casinos (uno por provincia), 100 salones de juego, 50 locales de apuestas y que el aforo de las salas de bingo no supere las 5.000 personas. También propone reducir sus horarios a la mañana y la noche, limitar su publicidad y controlar de forma rigurosa el acceso de los menores de 18 años, tanto a los salones de juego como a las páginas que permiten hacer apuestas por internet.

Desde el PSE Txarli Prieto ha reconocido esta mañana que «es cierta la proliferación de espacios de juego y la de la publicidad debe ser una preocupación constante», pero ha recordado que la actual norma se revisa cada tres años para ajustar la oferta del negocio del azar «a lo que tolera la sociedad». El socialista ha recalcado además que el criterio del Gobierno vasco sobre la iniciativa de Podemos fue desfavorable. El dictamen abogaba por atender a la revisión de la norma planteada por el Observatorio Vasco del Juego, para así garantizar que las medidas que se adopten tengan mayor encaje legal en base a «los parámetros de la jurisprudencia europea».

El acuerdo del Consejo de Gobierno del pasado 26 de noviembre recoge que de las medidas propuestas por Podemos, «algunas ya están vigentes en la actualidad o no pudieran tener el impacto que se pretende». «La limitación de establecimientos no parece que tenga el impacto previsible», recoge el dictamen, que añade que «la propuesta relativa a horarios y distancia entre negocios debería ser estudiada para evitar efectos colaterales opuestos a los que se pretenden».

El PNV también se ha abstenido para «no obstaculizar la posible tramitación» de la proposición de ley, aunque los jeltzales se han mostrado críticos con la iniciativa ya que «entendemos que el Gobierno Vasco está trabajando de manera intensa sobre este tema y la misma no es necesaria ni acertada en este momento». El parlamentario Joseba Zorrilla ha asegurado que lo planteado «coincide más o menos» con la última revisión de la norma realizada en 2016 y ha destacado que en Euskadi en los últimos años «la oferta de juego y el número de establecimientos se ha mantenido estable debido a una planificación que atiende al interés público y la protección de la salud pública». Zorrilla ha añadido que «casi todas» las propuestas planteadas por Podemos «pueden abordarse dentro del proceso de revisión de la planificación sin necesidad de esperar al cambio de la ley y con el soporte de las conclusiones y propuestas de los estudios elaborados por el Observatorio Vasco del Juego«. Esto permitiría además ganar en agilidad, ya que el portavoz jeltzale considera complicado que la revisión de la ley planteada por Podemos esté lista antes de que acabe la actual legislatura.

Desde el PP Javier Ruiz de Arbulo ha defendido la postura favorable de su grupo a la toma en consideración de la proposición de ley. «En la calle existe preocupación y nuestro papel es proteger a determinados colectivos, en especial a los menores que, aunque tienen prohibido el acceso, lo hacen de una manera no controlada, en especial a las páginas de juego por internet«. Para el PP es necesario »reformar la ley de 1991 para hacerla más moderna y fácil de aplicar«. Los populares presentarán enmiendas que permitan enriquecer la propuesta de la formación morada.

Por su parte Eba Blanco, de EH Bildu, ha situado al juego y a las adicciones sin sustancia como «el problema de salud del siglo XXI» y ha alertado de sobre el aumento de jóvenes que se inician en las apuestas. «Cada día es más fácil apostar y no está mal visto por la sociedad. Se considera una forma de ocio». La formación soberanista teme que detrás de las abstenciones de PNV y PSE se esconda un rechazo futuro a aprobar la revisión de la ley. «Si hoy hemos visto esta abstención es porque saben que la tramitación de esta proposición de ley se va a quedar en nada», ha criticado. Blanco ha cerrado su intervención con una advertencia a los parlamentarios: «O nos tomamos el problema del juego en serio o nos vamos a arrepentir».

Fuente: elcorreo.com

 

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