Casino de Ceuta
Casino de Ceuta

Les fuera más o menos esquiva la suerte, los ceutíes invirtieron el año pasado la nada despreciable cifra de 36 millones de euros en intentar que la fortuna les allanase el futuro.

El dato, desglosado en la memoria de la Dirección General de Ordenación del Juego que elabora el Ministerio del Interior, no ha sido inmune a la crisis económica pero supone un pellizco de los 29.032 millones de euros contabilizados a nivel nacional. De hecho, si la cantidad se repartiese entre los casi 85.000 habitantes que dan forma al último padrón ­municipal se traduciría en un desembolso de 425 euros per cápita, a la cabeza del país y aún mayor en realidad porque esa cifra de población incluye a los menores de edad, que tienen por ley vetado el acceso a la industria del azar.

El negocio de la suerte reparte sus tentaciones entre un buen puñado de canales. La tarta, según el balance de Interior, se la reparten en Ceuta los sorteos que controla el Estado, los cupones que emite la ONCE o los bingos repartidos por la ciudad, pero el dato final lo engordan también,y de qué forma a tenor de las estadísticas oficiales, las más de 200 máquinas tragaperras o el Casino, uno de los 46 que al cierre de 2014 tenía censados el Gobierno.

Los canales más tradicionales para intentar ingresar por la vía rápida en las listas de millonarios son, por su historia centenaria, las Loterías y Apuestas del Estado. En la Lotería Nacional, ya sea por el tirón de Navidad o en cualquiera de las citas semanales, invirtieron el año pasado los ceutíes 2,32 millones de euros. La confianza que confiere se traduce en un síntoma elocuente: es de los pocos juegos de azar que lograron cerrar el año pasado con mayor recaudación en Ceuta que en 2013, un pírrico 0,17 por ciento pero en al menos en positivo. A cambio, la ciudad se vio agraciada con 1,14 millones de euros en premios, casi un 4 por ciento menos que en el ejercicio precedente. La suerte es caprichosa y no entiende de inversiones.

También controlada por las arcas estatales, la Lotería Primitiva y sus múltiples variedades (El Gordo, Bonoloto y Euromillones) lograron atraer aún más atención: en total, 5,71 millones de euros, de los que se recuperaron en premios 1,52 millones. Pero la parcela a la que peor le sienta el paso de los años es a las otrora reinas indiscutibles de las apuestas, las deportivas. La Quiniela, y su aún poco conocida versión Quinigol, ejerció el año pasado como imán para los 1,42 millones de euros desembolsados por los ceutíes. Sin embargo, la que en su día fuera pasión generalizada por el 1, la x y el 2 ha retrocedido casi un 30 por ciento desde 2012, cuando el volumen de capital jugado bordeaba los 2 millones de euros en Ceuta.

Se confirma, de nuevo, que los premios no determinan el lugar en el que colocar el dinero, porque la Quiniela sí que repartió entre enero y diciembre del año anterior un 4,64 por ciento más en premios, hasta colocar el listón por encima de los 740.000 euros. La última de las apuestas controladas por el Estado, las hípicas (Loto Turf y Quíntuple Plus) tampoco remonta: apenas suma 11.435 euros en la ciudad.

Los cupones de la ONCE son también un valor seguro. A lo largo de 2014 movieron unos 2 millones de euros, aunque Interior no contabiliza en su último informe los datos de los años precedentes y es imposible analizar su evolución. Los premios bordearon el millón de euros.

En silencio, quienes devoran la mayor porción de esos 36 millones de euros son dos gigantes. Los cartones vendidos en los diez bingos que pueblan la ciudad y el tintineo de monedas al caer en alguna de las 227 máquinas bautizadas un día como tragaperras recaudaron, en conjunto, casi 21 millones de euros, casi a partes iguales de algo más de diez millones. El negocio de estas últimas debe de ser tan pujante que de 2012 a 2013 su presencia en bares y otros establecimientos se disparó, según los datos del Ministerio del Interior, un contundente 40 por ciento.

La última pata que sustenta el negocio es el Casino de Ceuta. La Memoria de 2014 estima que por sus mesas se movieron ese año 2,47 millones de euros, mientras que sus máquinas se tragaron otros 430.000. Ambas parcelas arrojan crecimientos superiores al 10 por ciento anual.

Casi 36.000 euros en propinas en el Casino…
Los empleados del Casino de Ceuta se repartieron 35.753 euros en propinas a lo largo de 2014. La cifra, como todo en la vida, se presta a múltiples interpretaciones. Si se compara con 2013 parece que los jugadores que se acercan hasta el Parque del Mediterráneo son ahora más espléndidos, porque entonces su generosidad no pasó de los 33.500 euros. Si se opta por ver la botella medio vacía, en 2011, cuando la crisis aún no había desvelado la peor de sus caras, es cifra traducida en fichas de colores estaba cómodamente instalada por encima de los 80.000. En total, por el Casino pasaron el año pasado 17.780 personas para jugar en sus 7 mesas y 13 máquinas.

Fuente: elfarodigital.es