Máquina de apuestas en un bar
Máquina de apuestas en un bar

El mundo del juego vive una revolución en Euskadi. Aunque donde más siguen gastando los vascos es en lotería, el año pasado ya había 256 salones de juego, locales de apuestasy bingos, rozando el máximo impuesto por el Reglamento del Juego de 2016, que limitó el número de estos establecimientos.

Por ejemplo, solo puede existir un casino por provincia –hay hueco para uno en Álava, pero de momento nadie se ha arriesgado a abrirlo–, un hipódromo –el de San Sebastián–, 10.000 plazas en bingos y 210 salas de juegos. La ley también autorizó la apertura de hasta 75 locales de apuestas a las empresas Codere, Kirol Jokoak y Reta, a las que el Gobierno vasco concedió en 2007 la explotación de un negocio que crece de forma espectacular.

Y mientras los bingos pierden público –el año pasado había 13 con 4.500 plazas, cuatro menos que un lustro antes– los salones de juego tocan techo. Desde hace aproximadamente ocho meses, todas las licencias están solicitadas. Ya en 2017, su número se incrementó en 28 hasta llegar a los 206 «como consecuencia de haber establecido un límite de 210 el año anterior». La gran mayoría (112) están en Bizkaia, 64 en Gipuzkoa y 34 en Álava. Ahora, solo podrán abrir locales de este tipo en la medida en la que otros vayan clausurando la actividad. Su crecimiento en algunas ciudades, como en Vitoria, donde se han convertido incluso en lugares muy apreciados por sus pintxos y para potear, ha generado alarma, al igual que el ‘boom’ de los locales de apuestas. Y es que el volumen de los envites realizados en Euskadi se ha cuadruplicado en siete años, hasta alcanzar los 36,6 millones en los que se jugaron nada más y nada menos que 340 millones de euros durante 2017.

Ahora solo queda hueco para siete casas de apuestas más. El año pasado había 33, a las que hay que sumar, según fuentes del Departamento de Seguridad, otros 35 recintos destinados a este fin dentro de los propios salones. En total, 68, frente al mencionado tope de 75. El auge de estos negocios físicos y de los casinos virtuales ha coincidido con un aumento de casos de ludopatía, según las asociaciones que tratan este tipo de adicciones. Además, cada vez hay más jóvenes enganchados al juego; incluso menores que terminan robando en su propia casa. Quienes se inician en edades tempranas lo hacen, sobre todo, en las apuestas deportivas, la ruleta y el póker online, advierten los expertos.

Patirke Gutiérrez, psicóloga de la asociación Ekintza-Aluviz de Bizkaia, que el año pasado atendió 256 nuevos casos, expone que «el juego es totalmente accesible a través de internet y ha sido desde la infancia un medio de ocio, así que nuestro cerebro lo registra como inofensivo». Además, recuerda que las apuestas tienen gran tradición en Euskadi.

«Los menores suelen tener su primer contacto con el juego a los 15 años. También hay mujeres con problemas. Son el 30% del total, pero luego solo el 10% de ellas buscan ayuda y vienen solas. Ellos siempre llegan apoyados por hijas, mujeres… El tratamiento de deshabituación puede durar hasta tres años», informa Ana Herrezuela, psicóloga de Asajer, la asociación alavesa de jugadores en rehabilitacion, que trató 150 casos nuevos el año pasado.

«Nosotros pagamos impuestos aquí, los juegos online en Malta», apunta la patronal

Observatorio

Los últimos estudios oficiales apuntan que el 2,5% de la población presenta un transtorno de juego patológico. Es decir, unos 43.000 vascos. De hecho, el Ejecutivo ha creado el Observatorio del Juego para poder realizar un diagnóstico actual y en su caso, tomar medidas, como legislar de forma diferente las distancias a centros escolares. Actualmente, solo hay límites entre unos y otros locales de juego. «Somos un sector súper regulado y controlado desde hace cuarenta años y ahora parece que somos súper malos», se defiende el secretario de la Asociación de propietarios de Salones de Juego en Euskadi (ASE), Peio de Frutos, que destaca que el incremento de medio centenar de salones de juego en la última década no es en absoluto alarmante. «Ha habido un incremento de la población y de la economía en ciertos barrios y eso ha animado la apertura de nuevos negocios. Salones, pero también bares y tiendas», resume. Culpa de forma velada de la «alarma social» a los casinos virtuales, la nueva competencia de los establecimientos físicos.

«Nosotros no podemos poner publicidad. Solo los salones generamos más de 1.200 puestos de trabajo en Euskadi. Somos empresas familiares y aportamos más de un millón al Fisco», ejemplifica. «Cada salón debe tener al menos 12 máquinas, y cada una paga 3.080 euros de impuestos al año a Hacienda. Y luego, el de sociedades, la cotización de los trabajadores…». En cambio, apunta, la sede de las salas online está «en Malta o Gibraltar y pagan impuestos allí». De Frutos recuerda que los vascos gastan mucho más en lotería que en establecimientos privados. Y que los bares siguen sumando la mayoría de las ‘tragaperras’ de Euskadi. Ahora mismo, más de 8.600.

30 multas en 2018 por incumplir el horario o permitir el acceso a menores

El secretario de la agrupación de salones vascos, Peio de Frutos, apunta que es como una «maldición» que un menor acceda a un local. Les puede acarrear multas de más de 60.000 euros. «El personal está formado y tenemos carteles bien puestos y bien grandes. Muchas veces tienes que terminar llamando a la familia y los padres resultan ser peores que los hijos», ejemplifica.

Las inspecciones de la Ertzaintza para garantizar el cumplimiento de las normativa son «constantes» en los establecimientos. Según datos del Departamento de Seguridad, en 2018 se abrieron 49 expedientes sancionadores, de los cuales, 11 fueron por incumplir horarios de cierre y otros 11 por permitir el juego a menores en el interior. Además, hubo otros 8 por dejar que personas de menos de 18 años estuvieran dentro. En total, 30.

El año pasado también se abrieron expedientes –que terminaron en un apercibimiento– a cuatro niños pillados en el interior de locales a los que tienen prohibida la entrada. La Ley de Espectáculos y Actividades Recreativas es la que se utiliza para «multar» a los pequeños, mientras que la que regula las infracciones de los operadores es el Reglamento del Juego.

El número de sanciones fue superior en 2017 (57): 23 por incumplir el horario de cierre, 13 por permitir jugar menores y 7 por dejarles entrar. Además, se tramitaron 2 sanciones por juego ilegal y 5 por irregularidades en las máquinas.

El juego en Euskadi, en cifras

376 son los vascos que se han inscrito en el Registro de Interdicciones, es decir, en un listado en el que se «autoprohíben» el juego y por el que se impide su acceso a algunos locales, también virtuales. El 2,5% de la población vasca padece transtornos de juego, según el Gobierno vasco. Es decir, unas 43.000 personas. Lo que preocupa más es que cada vez más jóvenes son atendidos por especialistas en ludopatía. La lotería, la reina. Según datos de 2013, el juego representa el 23% del gasto total en ocio realizado por los vascos. En 2o13 se jugaron 881 millones de euros, 462 de ellos en 566 puntos de venta de Loterías y Apuestas del Estado. 11.351 ‘tragaperras’. Del total de máquinas B que había en 2013, el 80,7% (9.213), estaban en los bares. Otro 19,3% en salones de juego. Ahora existen 11.351, de las que 8.621 están en los bares, 2.535 en salones, 71 en bingos y 124 en los casinos. En 2013, recaudaron 213 millones. Por comparar: otros 76 se jugaron en los bingos, 56 en la ONCE, 49 en los casinos y 971.000 en el hipódromo de San Sebastián. Las apuestas, en alza. Las empresas de apuestas comenzaron su andadura en 2007, al conceder el Gobierno vasco las tres autorizaciones a Reta, Kiroljokoa y Codere. El número de apuestas ha ido en aumento desde sus inicios, tanto en cantidades jugadas como en casas. En 2013 había 30 locales de apuestas en Euskadi. Las casas de apuestas recaudaron 210 millones, –y 25,5 de ellos se jugaron online–. En 2017, mientras, había 34 locales. Ese año se cruzaron 36,6 millones de apuestas en Euskadi por valor de 339,6 millones. El dato contrasta con los 9,3 millones de apuestas del año 2010.