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Ayer finalizó el plazo de recepción de ofertas por las plazas municipales. Sólo dos operadores, Enjoy y Sun Dreams, mostraron interés.

A fines de 2015, el exsuperintendente de Casinos, Renato Hamel, se fue de viaje con el objetivo de ir en busca de inversionistas internacionales que participaran en el proceso. Era una apuesta fue ambiciosa. Se fue directamente a Las Vegas y a China. «Este programa de promoción busca que el mayor número de inversionistas conozca y se interese en postular a los permisos de operación que estarán disponibles en las siete comunas», dijo entonces. Pero sus ambiciones fueron un fracaso. Ayer, finalizó el período de recepción de ofertas técnicas y económicas para las salas municipales, con la plaza más atractiva: Viña del Mar. Y la tónica no fue diferente al resto: ante la Superintendencia de Casinos (SCJ) se presentaron dos oferentes, ambos chilenos: Sun Dreams y Enjoy. De nuevos operadores, nada.

La sensación que quedó entre los actores de la industria fue una licitación poco competitiva. Ya el proceso para el otorgamiento de los permisos de operación de Arica, Iquique, Coquimbo, Viña del Mar, Pucón, Puerto Varas y Puerto Natales había sido complejo, con retrasos de más de un año, y ahora las ofertas eran mínimas. Sólo dos compañías, Enjoy y Sun Dreams, presentaron formalmente sus propuestas para adjudicarse alguna de estas operaciones. Ni siquiera se sumó el tercer actor de la industria: Marina del Sol.

El proceso de licitación de dos casinos, el de Arica y Puerto Natales, debió ser declarado desierto por no recibir ningún interesado.

Existen varias razones para este débil resultado. Por una parte, operadores coinciden en que las condiciones especiales plasmadas en las bases de licitación dificultaron la viabilidad de los proyectos de inversión y tendieron al nulo movimiento de fichas en el mercado, situación que ya habían alertado previamente. Otros van más allá, y apuntan sus críticas directamente a la Ley de Casinos que se aprobó en 2015.

«Lamentablemente se cumplió el pronóstico que tenía en términos a que iba a ser un proceso muy poco competitivo, dado que en las bases de licitación, especialmente en las condiciones especiales, había errores. Por un lado, ilegalidades, y por otro, exigencias y requisitos que sin ser ilegales, no tenían lógica económica», explicó el exsuperintendente de Casinos, Francisco Leiva. «Estuvieron sobreestimados los montos de las ofertas económicas garantizadas, lo que limitó la competencia», añadió.

Hasta octubre, las siete plazas municipales han movido $99.356 millones, y el número de asistentes —descontando Puerto Varas— supera los 2,1 millones. Buenos datos anulados por un mal proceso, concuerdan en la industria.

La escasa competencia fue sólo el desenlace de un proceso teñido de acusaciones entre operadores y críticas duras a la autoridad.

Y es que tras la nueva ley, los interesados debían garantizar ofertas económicas mínimas —independiente del impuesto del 20% de los ingresos que deben pagar—, que van desde las 14 mil UF en el caso de la municipalidad de Puerto Natales, hasta los 596 mil UF anuales en Viña del Mar, montos que en muchos casos no se ajustaban a la realidad de la comuna.

Por esto, la primera alerta, dicen desde la industria, ocurrió cuando distintos actores como Enjoy, Marina del Sol e Inversiones del Sur llegaron a la justicia acusando condiciones «ilegales o al menos arbitrarias» en las bases. Entre las ilegalidades, y que a juicio de Leiva alejaron a los inversionistas de la licitación, estaba el hecho de que el plazo máximo para el inicio de la operación de casinos en Arica y Viña del Mar, quedó para el 1 de enero de 2018, cuando la norma indicaba que el operador tenía un plazo de al menos dos años. También menciona el caso de Iquique, donde la crítica apuntó a la condición de emplazar el casino en terreno municipal, pero que al cabo de 15 años lo construido pasara a propiedad de la alcaldía. «Esa exigencia redujo los interesados», explicó Leiva.

En cuanto a Arica y Puerto Natales, quedaron desiertos porque las ofertas mínimas —sostienen en el sector— eran desproporcionadas. Además, en Arica opera una ley especial que permite que se puedan levantar casinos de manera ilimitada —en el resto de las regiones puede contar sólo dos— por lo que no hacia sentido adjudicarse uno municipal, cuando se podía desarrollar uno al lado.

Había muchas expectativas, ya que varios inversionistas, mientras se daba forma al proceso de licitación, manifestaron públicamente su interés.

Ese fue el caso de Marina del Sol que preveía presentar ofertas por cuatro casinos -Iquique, Coquimbo, Viña del Mar y Puerto Varas-, pero que finalmente no participó. «Estamos convencidos que los problemas son de la ley. Y si no se está dispuestos a modificar la ley, es un proceso que no es interesante. Los únicos que participaron son los que tienen algo que perder», señaló el presidente de Marina del Sol, Nicolás Imschenetzky. «Hay cálculos numéricos con los cuales se establecieron los mínimos para ofertar que están mal hechos», subrayó.

Ayer,  el gerente general de Enjoy, Gerardo Cood, entregó su análisis, saliéndose del balance anterior. «Uno siempre esperaría que existan muchísimas más ofertas, pero soy economista y más de una significa que hay competencia, eso significa que es un proceso exitoso», explicó. Opinión similar tuvo la actual superintedente de Casinos, Vivien Villagrán: «Chile es un mercado relativamente acotado, no somos un gran mercado. Suele haber un espacio de concentración respecto de los grupos económicos que finalmente provén de distintos tipos de servicios». La visión, sin embargo, fue bastante dispar a la del anterior líder del ramo. Para él el proceso era tan atractivo que se podía vender a operadores en Las Vegas. Hoy, con dos actores en carrera es mejor dejar atrás esos periplos.

Fuente: pulso.cl