Casino panameño
Casino panameño

La industria de los juegos de azar no encuentra estrategias que le funcionen para salir de los números rojos, frente al impacto por la imposición de impuestos por parte del Gobierno.

Este año van unos 200 millones de dólares menos en apuestas y unos $2.8 millones menos en las recaudaciones del Estado con respecto a esta actividad.

Los operadores de los juegos de azar llevan 12 meses viendo resultados negativos en las apuestas, situación que atribuyen al impuesto de 5.5% que se le cobra al consumidor y que comenzó a regir desde junio de 2015, lo que ha afectado los ingresos que antes se percibían.

Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (Asaja), indicó que la afectación a la industria comenzó desde los 15 días de haber entrado en vigencia el impuesto del 5.5% en bingos, casinos, máquinas traganíqueles y apuestas deportivas que será usado para financiar unos $60 millones en beneficio de los jubilados.

De acuerdo con la Contraloría General de la República, de enero a junio del 2016, las apuestas en juegos de azar, sin incluir la venta de chances y billetes de la Lotería Nacional, cayeron 15.3% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En el primer semestre de este año, se apostaron 1,107.7 millones de dólares, 200 millones de dólares menos que en el mismo periodo de 2015.

Pero además de las apuestas, las recaudaciones vienen cayendo desde el año pasado, cuando disminuyeron 13.8 millones de dólares con respecto al año anterior.

Tomando en cuenta que la recaudación por juegos de azar sumó en 2014 unos 96 millones de dólares, no obstante, en el 2015 fue de $82 millones, es decir, una caída significativa de 14.4% a las arcas del Estado.

Un informe del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) revela que en los siete primeros meses de este año, las recaudaciones por juegos de azar sumaron 46.1 millones de dólares, 5.7% menos que en el mismo periodo de 2015, cuando registró un total de $48.9 millones.

Aunque las recaudaciones se desplomaron unos $2.8 millones, la JCJ se muestra optimista y prevé que al finalizar el 2016 se podría llegar a un cantidad similar que la que se alcanzó el año pasado, con $82 millones.

Sin embargo, Alfaro es de la opinión que este año apenas se podría llegar a unos 70 millones de dólares en recaudación y unos 2,100 millones en apuestas, es decir, 369 millones por debajo de la cifra del año pasado cuando totalizaron unos $2,469 millones.

«Definitivamente, este año no van a llegar a los niveles del año pasado y eso que los niveles del año pasado ya están por debajo de los del 2014», indicó.

Consecuencias
Además del bajón en las cifras, los empresarios vinculados a esta actividad aseguran que han tenido que despedir a unos 2,500 trabajadores porque las cifras no les están dando.

Desde el inicio del cobro del 5.5%, dos casinos de la localidad han tenido que cerrar sus operaciones y debido a la crisis que atraviesan los empresarios, estos no descartan que se den nuevos cierres de locales en el territorio nacional.

Desde que se inició la presente administración se han cerrado unas 17 salas Tipo C a lo largo del país.

Recientemente, la JCJ clausuró dos salas de casinos Tipos C ubicadas en San Miguelito y La Chorrera, por incumplir las regulaciones que rigen esta actividad.
Según la JCJ, los cierres se dan con el objetivo de ordenar el sector y hacer cumplir las leyes.

Para la Asaja, el hecho de cerrar las salas es aplaudido, sin embargo, señalan que hay una diferencia entre cerrar y retirar las máquinas a las empresas de forma que no puedan volverlas a usar para abrir un local legal.
Recuerdan que en todos los países del mundo cuando las autoridades decomisan las máquinas, las destruyen y esa es la única forma de prevenir que vayan a otras instalaciones.
“Aquí en Panamá las autoridades están cerrando el local, pero las máquinas se quedan con el dueño y este se las lleva y vuelve y abre un local mañana en otro sitio”, dijo Alfaro.