Cristóbal Montoro
Cristóbal Montoro,

El 20-D los partidos políticos se juegan a casi cara y cruz cuatro años en el poder o en la oposición. Y dos días después (22-D) el 80% de los españoles, los que llevan algún décimo o al menos una participación, se juegan la posibilidad de obtener un respiro para su bolsillo en el sorteo de la lotería de Navidad a pesar del bocado del 20% de Hacienda a los premios.

El Gobierno instauró esta reducción (tributación) a los premios superiores a los 2.500 euros a partir de 2013 a título de «impuesto de solidaridad temporal» para que España cumpliera sus objetivos de ajuste.

Sin embargo, ninguno de los partidos incluye en sus programas electorales la posibilidad de su reducción o supresión cuando no se han cumplido de forma alguna sus objetivos recaudatorios. Al contrario, ha servido para tirar a la baja la compra de la esperanzadora lotería. El caso es que mientras los políticos buscan la popularidad y el acercamiento a la población, montando en globo o en moto, o jugando al futbolín, al dominó o al ping-pong, se han olvidado de la enorme popularidad de la lotería, que se concentra precisamente en la de Navidad, la más tradicional e importante desde que se creara hace más de dos siglos, el 18 de diciembre de 1812 en Cádiz.

No hay una sola línea en las más de 2.000 páginas de los programas de los partidos que haga referencia alguna a la supresión o modificación de este gravamen extraordinario, que nunca ha conseguido sus objetivos de ingresos.

Por ejemplo, Montoro había previsto una recaudación de 824 millones en su primer año de creación (2013). Sin embargo, sólo consiguió 268,2 millones, casi 600 millones menos. En 2014 la recaudación llegó a los 458,9 millones y la cifra será similar en 2015. o incluso algo inferior, ya que hasta octubre, a pesar de la mejora económica y del alza del empleo, la caja por este concepto sólo llega a los 410,6 millones.

Lo más curioso es que, según los datos acumulados hasta octubre, la recaudación es de esos 410,6 millones (408,4 millones a través de la retención en el IRPF que se cobra en el momento del abono del premio y 2,2 millones por los premios de las empresas en el Impuesto de Sociedades). Pero, en octubre de 2014 la recaudación total fue de 417,3 millones (siete millones más). Por tanto, la caja por el gravamen extraordinario ha caído un 1,7% en el mejor año económico de la crisis.

Aunque cuando se instauró se dijo que tendría una duración de dos años, los partidos políticos se han olvidado de proponer la supresión pese a sus posibles efectos populares y mejores expectativas para los bolsillos de los ciudadanos. Es más, posiblemente aumentaría la recaudación que el Estado se lleva (un 30% de media) por el incremento de las ventas.

La lotería es ya una importante fuente de ingresos para Hacienda. Sólo en este año piensa recaudar más de 1.530 millones gracias a los dividendos que le consigue la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae), la empresa pública que gestiona los sorteos y la más rentable del Estado.

Según el Gobierno, la recaudación por todos los impuestos está aumentando por encima del 6%. Por ello, señala que ha hecho una reforma fiscal, para retornar al IRPF al 2011, y que está devolviendo a los empleados públicos el ajuste realizado. La supresión del 20% del gravamen a la loterías equivaldría, por ejemplo, a la mitad del coste anual de los días adicionales de vacaciones por antigüedad (canosos) devueltos a los empleados públicos.

Fuente: elmundo.es