En Segunda y especialmente en Segunda B y Tercera, con los salarios mucho más bajos, seducir a futbolistas con ganancias no imaginables para ellos, es mucho más sencillo

La denominada operación Pizarro, llevada a cabo por la Policía Nacional (UDEV), pretende acabar con una extendida trama de estafas en apuestas deportivas en Internet, por medio de amaños de partidos por varios futbolistas, previamente contactados por la ‘mafia’ en cuestión.

En Primera División su operativa es más complicada, por los altos salarios de los futbolistas, lo que dificulta ‘ponerles el caramelo en la boca’, así como por el seguimiento al detalle que se hace de los equipos y de sus jugadores. Sin embargo, en Segunda y especialmente en Segunda B y Tercera, con los salarios mucho más bajos, seducir a futbolistas con ganancias no imaginables para ellos, es mucho más sencillo. Basta con contactar con uno o dos futbolistas, o ex futbolistas, que tengan a su vez contactos y solvencia suficiente, para comprar voluntades de otros futbolistas. A cambio de dinero se les exigiría, no tanto cometer errores de bulto, como forzar faltas en la frontal, penaltis, córneres, etc. Si con quien se contacta es con un árbitro, la ecuación se hace más sencilla.

En principio la jugada es perfecta, siempre que nadie se vaya de la lengua. Y comoquiera que los realmente beneficiados suelen estar en países del tipo de China, Rusia o Ucrania, son los intermediarios los que están en el punto de mira de la Policía.

Es cierto, todo sea dicho, que las casas de apuestas más conocidas y notorias, luchan contra este mal extendido en nuestro fútbol. Ellas son las que denuncian las subidas incongruentes de apuestas en partidos de poco calado. También la Liga de Fútbol Profesional tiene sus sistemas de análisis para la detección de situaciones sospechosas.

Llama la atención, en este sentido, lo que algunos denominaron la ‘trama de los córneres’, situada en Extremadura hace sólo unos meses, y por la que dos ex futbolistas y un árbitro contactaron con algunos jugadores de Segunda B y Tercera para «apostar lances del juego». No tanto para realizar jugadas clamorosas que decantaran un partido, sino más bien para sumar situaciones de riesgo de gol forzando córneres y faltas, de forma constante.

Y en medio de ese desagradable marco, aparece el nombre de la UDA y de algunos de sus futbolistas. La operación Pizarro, en cualquier caso, sigue su curso.

Fuente: udalmeria.ideal.es