Cada vasco en edad adulta gasta cerca de 250 euros anuales en loterías, salones y a través de internet, un canal que va al alza.
Una cifra cercana a los 250 euros. Es lo que, de media, gasta cada adulto vasco al año en la industria del juego. En 2024 –último año del que existen registros oficiales– el desembolso total en Euskadi en Loterías y Apuestas del Estado, cupones de la ONCE, bingos, máquinas recreativas, salones de juego y apuestas online ascendió hasta los 487 millones de euros. Así lo atestigua un informe de Cejuego (principal asociación empresarial del sector en España) elaborado a partir de los registros de las comunidades. Se trata de un dato que, además, escala año tras año y que ha crecido un 11,5% desde 2019, año en el que el desembolso general en la comunidad se cifró en 437 millones.
En paralelo, el incremento del gasto en locales presenciales y canales digitales ha traído consigo un aumento en la recaudación de las haciendas forales de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava. Según los datos del Gobierno vasco, la recaudación por el tributo específico del juego alcanzó los 42,1 millones de euros en 2025, lo que representa un salto del 40,8% en comparación con los 29,9 millones ingresados en 2021 y el récord desde la pandemia. Además, los datos de este mismo año evidencian que la tendencia sigue creciendo. Hasta junio se han recaudado 22,9 millones de euros por este concepto, frente a los 21,3 del ejercicio anterior a estas alturas, lo que representa un crecimiento del 7,8%.
Según la memoria anual, el gasto de la ciudadanía vasca en juegos y apuestas estuvo muy repartido en las distintas actividades. El desembolso en Loterías y Apuestas del Estado se cifró en 123 millones (saco en el que entran la Lotería Nacional, los sorteos extraordinarios de la Navidad y El Niño, La Primitiva, Euromillones, Bonoloto o La Quiniela, entre otros). Una cifra que, eso sí, ha descendido un 33,9% respecto a 2019, cuando llegó a los 186 millones. El gasto en loterías y cupones de la ONCE, por su parte, se mantuvo estable en 2024 al alcanzar los 27 millones, uno más que en 2019.
Por su parte, en 2019 el juego presencial (salones de juego, bingos, casinos, apuestas y máquinas ‘tragaperras’) canalizó un gasto de 225 millones, que ha crecido sustancialmente hasta los 282 millones de 2024, un avance del 25,3%. También cabe recalcar que el capítulo ‘online’ no se desglosaba por comunidades autónomas, pero su inclusión actual refleja el fuerte tirón del juego digital desde la pandemia, convirtiéndose en uno de los motores del crecimiento del sector en Euskadi. De hecho, la patronal cifra en 55 millones el gasto efectuado en este capítulo, donde se incluye todo el dinero jugado a través de webs y aplicaciones móviles en operadores autorizados que operan con licencia legal, centralizados en apuestas deportivas, casinos online, ‘tragaperras’ virtuales o póker y bingo online, formas de entretenimiento que cada vez ganan más peso, sobre todo entre el rango de población más joven.
Diez millones sin control fiscal
Otro de los tributos que grava el juego es el Impuesto sobre Actividades del Juego (IAJ). Este no se aplica sobre las cantidades apostadas, sino sobre los ingresos netos de los operadores tras el pago de los premios. Pesa sobre las apuestas deportivas, hípicas, cruzadas y juegos de casino online. En toda España, estos ingresos se situaron en 1.455 millones en 2024, de los que se recaudaron 176 millones.
La proporción de operaciones en Euskadi fue del 4,2%, por lo que las haciendas forales se hicieron por esta vía con 7,4 millones procedentes del juego regulado en la red, tanto de los operadores nacidos en Euskadi (Kirolbet o RETAbet) como de las grandes multinacionales (.es) donde juegan los residentes vascos.
Sin embargo, al mismo tiempo también existe un mercado que escapa al control fiscal por la facilidad de acceso y la captación a través de redes sociales y canales digitales. Un informe de EY para Jdigital estima que en 2024 este mercado movió unos 231 millones de euros de ingresos netos en España, el 16 % del mercado regulado, y cerca de un 23 % de los jugadores online habrían usado alguna vez un operador sin licencia (muchos sin saberlo).
Aplicando esos porcentajes sobre la proporción de operaciones realizadas en el País Vasco (4,2%), el montante de dinero que escapa a las tres haciendas vascas podría rondar los 9,7 millones. Desde EY remarcan que el 47,5% de quienes creen jugar solo en webs legales han accedido en realidad a dominios no autorizados, principalmente ‘.com’, ‘.io’ o ‘.bet’, fuera del marco regulado en España. Además, subrayan que teniendo en cuenta estos volúmenes, el mercado ilegal «no es un fenómeno marginal, sino un riesgo real para miles de usuarios que quedan fuera de cualquier garantía».
Fuente: elcorreo.com





