El futuro de la industria de los juegos de azar no es muy halagador en Panamá para los próximos años, puesto que los inversionistas se han visto en la necesidad de subsidiar las operaciones de los casinos para poder seguir adelante en el negocio.

El sector está golpeado desde hace casi tres años cuando entró en vigencia el Decreto Ejecutivo 264, que modificó el impuesto selectivo al consumo que se cobraba a la industria con un 5.5%, explicó a Panamá América Yelitza Amador, secretaria ejecutiva de la Asociación Panameña de Operadores de Juegos de Azar (Apojuegos).

Este impuesto que se implementó desde el 22 de junio del 2015 en bingos, casinos, máquinas traganíqueles y apuestas deportivas se usa para financiar $60 millones para los jubilados y desde entonces ha impactado negativamente la recaudación del Estado, tal como lo comprueban las cifras oficiales.

De acuerdo con un informe de la Junta de Control de Juegos (JCJ), el año pasado las arcas del Estado recibieron 86 millones 718 mil 293 dólares. Esta cifra es menor a la registrada en el año 2014, cuando se recaudaron 96 millones 101 mil 378 dólares, lo que representa una baja en las recaudaciones de 9 millones 383 mil 85 dólares.

Amador destacó que, de la misma manera, el cobro del impuesto también ha impactado en las apuestas, los ingresos brutos y los pagos de prestaciones a la Caja de Seguro Social.

En el primer trimestre de este año los jugadores han apostado un total de 554 millones 392 mil 432 dólares. Esto incluye el Hipódromo, salas de bingo, mesas de juegos, máquinas tragamonedas tipo «A» y las apuestas de los eventos deportivos.

Mientras, las ganancias de los operadores de juegos de azar suman los 97 millones 836 mil 432 dólares, cifra menor a los 103 millones 407 mil 398 dólares percibidos hace cuatro años.

Para Amador, si no se apoya al sector y se buscan soluciones reales, no se puede pensar en que la situación mejorará por sí sola.

«No podemos olvidar que la industria de juegos de suerte y azar es una de las que más aportes hace al Estado panameño y que ofrece más de 7,000 plazas de trabajo», señaló.

Aclaró que es urgente que el Gobierno evalúe la situación de la industria y escuche al sector para que juntos puedan encontrar soluciones aplicables a la realidad y frenar la caída.

En la actualidad, los empresarios se han visto en la necesidad de recortar miles de plazas de trabajo y reestructurarse, lo que ha afectado a terceros que se benefician de las actividades de la industria como son los arrendamientos de locales donde operan y las empresas que prestan servicios de mantenimiento.

Igualmente se ven afectados los grupos artísticos y los espectáculos que tradicionalmente acompañan las operaciones; entre muchos otros, dijo.

Mientras, Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (Asaja), señaló que las condiciones en la industria no son las mejores y tampoco pueden predecir hasta cuándo están los inversionistas dispuestos a subsidiar las operaciones de estos negocios.

Además del 5.5%, les afectan los repetidos aumentos del salario mínimo, que en el caso de los casinos, no pueden pasarlo al cliente y deben absorberlo de su ingreso neto, agregó.

A esto se le suma la problemática con los bancos, que cerraron las cuentas de los casinos y que a la fecha no se ha logrado resolver el tema, pese a que la industria cumple con las normas y controles que se establecen en la ley.

El sector es supervisado por la Junta de Control de Juegos, la Intendencia de Supervisión y Regulación de Sujetos No Financieros, la UAF, entre otros, lo cual trae una serie de implicaciones, riesgos y gastos adicionales.

Fuente: panamaamerica.com.pa