actualizado: 19 Feb 2018

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Los ayuntamientos no ponen objeciones al casino en Granada, Armilla o Monachil

La historia del Casino de Granada, el sexto que funcionará en Andalucía, empezó a escribirse hace ya cerca de un año. La consejera de Hacienda, María Jesús Montero, lo anunció el 17 de febrero en una visita a la capital.

Y lo más probable es que aún haya que esperar un par de meses, hasta marzo, para saber cuál de los tres aspirantes se ha llevado el ‘gato al agua’ y explotará un negocio que, según los datos proporcionados por la propia Junta, genera unos beneficios anuales de en torno a doce millones de euros. El proceso, que acumula un retraso de tres meses -los mismos que se demoró la publicación de las bases de la convocatoria en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA)-, se tendrá que resolver en marzo como muy tarde.

Las cosas de palacio van despacio y los procedimientos administrativos, regulados por ley, también. Por lo pronto, los ayuntamientos de Granada, Armilla y Monachil, en cuyos términos municipales están las ubicaciones planteadas por las empresas interesadas, y la Diputación Provincial de Granada han enviado sus informes favorables, dando conformidad al uso señalado -en este caso, casino- según el ordenamiento urbanístico. También han enviado a la Junta los resultados de la información pública de los vecinos que viven a menos de cien metros del perímetro de la ubicación elegida.

La Comisión del Juego es la encargada de informar sobre los aspectos técnicos relativos a la actividad de juego y de cuantas cuestiones plantee el titular de la Dirección General de Patrimonio, instancia encargada a su vez de conferir trámite para alegatos (diez días). Posteriormente esta Dirección eleva la propuesta de resolución a la Consejería de Hacienda, que tiene dos meses para pronunciarse una vez recibida toda la documentación.

Tres promotores, Complejo el Capricho (Monachil), Orenes (Armilla) y el Hotel Camino de Granada junto a la multinacional Cirsa (Granada), aspiran a gestionar el Casino. Los tres cumplieron con los dos requisitos básicos del pliego de condiciones. Estar constituidos como sociedades anónimas con un capital social mínimo y desembolsado en acciones nominativas por un importe de 2,5 millones de euros. Y ubicarse en un radio inferior a los treinta kilómetros de Granada. Más allá de avenencias y desavenencias vecinales, expresadas durante el periodo de alegaciones, ninguno de los consistorios afectados ve con malos ojos el Casino. Esos doce millones de euros de réditos que dejaría el Casino significan también ingresos en forma de impuestos. Palabras mayores. Las inversiones previstas también pueden suponer la revitalización de determinados espacios.

Según los cálculos que realiza la Junta, el futuro Casino de Granada registrará unas 50.000 visitas en el primer año de funcionamiento completo. Mayoritariamente turistas. De hecho, éste es uno de los principales argumentos que esgrime la Junta. Que se trata de una oferta de ocio que puede contribuir a que se alargue la estancia de los viajeros y que aumente el número de pernoctaciones, con todas las consecuencias positivas que ello tiene para el sector servicios.

El Casino tendrá una superficie de 750 metros cuadrados y una capacidad mínima para quinientas personas. En principio se crearán doscientos puestos de trabajo directos.

¿Cuáles serán los criterios de adjudicación?

¿Cuáles serán los criterios de adjudicación que tendrá en cuenta la Junta? Hay tres factores que pesan más que el resto –quince puntos cada uno de ellos–. En primer lugar, las garantías personales y financieras de los solicitantes y de las personas naturales o jurídicas que actúen como socios. Después, lo que más prima es la cifra de empleos que se creen, tanto directos como indirectos, y la temporalidad (o no) de los mismos. Y por último, la localización, su relación con el entorno, la conexión con vías públicas y el impacto económico. Otros elementos que se tendrán muy en cuenta –diez puntos– son las medidas dirigidas a la promoción y el fomento del turismo en Andalucía y particularmente en Granada, la calidad de las instalaciones –se preferirán construcciones singulares y dotadas de zonas residenciales y espacios destinados a la cultura y el deporte– y la experiencia en el funcionamiento de este tipo de establecimientos. El salón donde se desarrolle la actividad de juego deberá tener una capacidad mínima para quinientas personas. También tendrá que haber, de forma obligatoria, bar, restaurante y salas habilitadas para la organización de fiestas o espectáculos. Estas prestaciones pueden ser explotadas por terceros.

Fuente: ideal.es
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