El conflicto por los bingos porteños encontró una solución temporaria. Lotería Nacional finalmente aceptó el acuerdo que habían alcanzado el lunes el Instituto del Juego de la Ciudad y los trabajadores de las cinco salas para prorrogar otra vez el contrato vencido de los actuales operadores y así garantizar las fuentes de trabajo.

La confirmación llegó ayer, luego de que unos 400 empleados del gremio del juego, ALEARA, marcharan hasta la sede de Lotería Nacional. Este organismo autorizó una nueva prórroga por 30 días hábiles, lo que en la práctica asegura el funcionamiento de los bingos al menos hasta julio. En este plazo deberá avanzarse hacia una nueva licitación de la explotación del juego en las salas de Caballito, Lavalle, Belgrano, Congreso y Flores.

«Desde mañana mismo vamos a trabajar en la denominada Mesa de Enlace para solucionar de una vez por toda esta situación, que hace muchos meses tiene a todos los empleados y sus familias en una absoluta incertidumbre», afirmó ayer Ariel Fassione, secretario gremial de ALEARA, tras la reunión que compartió con Humberto Ballhrost, del sindicato de Gastronómicos, y las autoridades de Lotería Nacional.

El problema con los bingos empezó a fin de año pasado, cuando vencieron los contratos con los concesionarios y comenzaron a darles prórrogas mientras llamaban a una nueva licitación. El tema es que entre los interesados por quedarse con la explotación de las salas está Cristóbal López, el empresario ultra kirchnerista, quien, como ya maneja el hipódromo de Palermo y los barcos-casino, iba a quedarse con todo el juego de la Ciudad. López se presentó en conjunto con el empresario Federico de Achával, con quien maneja el Hipódromo, y con la firma española CIRSA, su socia en los casinos. Por otro lado, para quedarse con los bingos también se mostró interesado el grupo Liberman, que explota el casino de Mendoza.

Al ser un tema tan sensible políticamente, y que en el marco de la campaña electoral despertó críticas de diversos sectores, el Gobierno porteño ordenó que el Instituto del Juego de la Ciudad demandara penalmente a las autoridades de Lotería Nacional por no haberlos participado del proceso de licitación. Tras esa denuncia, Lotería frenó los trámites. Como el sábado venció la última prórroga a los actuales concesionarios, los cinco bingos iban a cerrar, pero se mantuvieron abiertos porque los empleados los tomaron. Las salas continuaron funcionando en su horario habitual, de 11 a 3, aunque cayó a un tercio la cantidad de personas que fueron a jugar. Además, por cuestiones legales los empleados no podían poner en juego el pozo acumulado, la principal atracción del juego, y sólo se jugaba con cartones de $ 3 y $ 5

Según explican fuentes del mercado del juego, las empresas que actualmente manejan los bingos deben $ 140 millones de cánones que no pagaron en los últimos años a Lotería Nacional. Es que, afirman, la actividad perdió rentabilidad desde que irrumpieron las máquinas tragamonedas en el hipódromo y los barcos.

vía Los bingos porteños seguirán abiertos al menos hasta julio.