La actividad recupera los niveles previos a la pandemia y alcanza en 2025 máximos históricos, con 10,9 millones de euros de ingresos y 177.612 visitantes.
Los casinos gallegos han triplicado sus ingresos derivados del juego desde 2019. El último año antes de que la pandemia de la covid obligase a las autoridades a imponer restricciones de acceso y aforo a estos establecimientos, los casinos de A Toxa y A Coruña lograron unos ingresos brutos por el juego, una vez descontados los premios pagados a los jugadores, de 3,5 millones de euros. Según la Memoria Anual del Juego del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, en seis años esta cifra se ha triplicado hasta los 10,9 millones de euros.
La normativa gallega limita la implantación de estos grandes salones de juego a uno por provincia, aunque permite que cada establecimiento disponga de una sala adicional fuera de su recinto principal. En 2019, Galicia contaba con los dos casinos que, a día de hoy, siguen operativos en las provincias de Pontevedra y A Coruña y no disponían de ninguna sala adicional.
Sin embargo, el de A Toxa ya planificaba la apertura de una sala adicional. Estas salas funcionan como una extensión del casino matriz: deben estar en la misma provincia, pueden ofrecer los mismos juegos que este y sus zonas destinadas a mesas no pueden superar el 80% de la superficie de juego del casino principal, ni contar con un número de mesas en funcionamiento superior al 80% de las que cuenta la sala matriz.
Luckia y Cirsa, propietarias del Casino de A Toxa, darían finalmente el paso en 2020, cuando abrieron las puertas del Casino de Vigo, en el Centro Comercial de A Laxe. Esta inauguración llegaría con las restricciones sanitarias en su apogeo. De hecho, tanto esta sala como los dos casinos de la comunidad sufrieron cierres totales y reducciones de aforo —de entre el 30% y el 75%, dependiendo de la situación pandémica— hasta el segundo semestre de 2021.
Así las cosas, los datos de 2022 ya reflejaban el impacto de la nueva sala. Los ingresos brutos del juego crecieron aquel año hasta los 5,4 millones de euros, un 54% más con respecto a 2019. Un aumento de la actividad que se reflejó también en el número de visitantes que registraron estos establecimientos, que, por primera vez desde que hay datos, superaron los 100.000 usuarios anuales.
Crecimiento
Desde entonces, los ingresos derivados del juego de los casinos gallegos no han dejado de crecer y tanto en 2023 como en 2024 superaron los 6 millones de euros anuales. Sin embargo, el crecimiento más fuerte llegaría el año pasado, cuando Galicia sumaría una nueva sala adicional. En enero, tras barajar diferentes ubicaciones en la capital gallega, el Grupo Comar abría las puertas del Casino de Santiago, sucursal del de A Coruña, en la céntrica plaza de Vigo.
Un proceso de crecimiento del sector que ha llevado a registrar en 2025 máximos históricos tanto de ingresos por juego como de visitantes, con 10,9 millones y 177.612 usuarios respectivamente.
Contemplando los diferentes ámbitos del juego de azar presencial en España —bingos y apuestas deportivas—, el casino continúa siendo la modalidad que cuenta con una menor cifra de negocio. Así, los bingos gallegos tuvieron el año pasado unos ingresos brutos por juego de 15 millones, mientras que las apuestas deportivas supusieron unos ingresos de 31,4 millones. Unas cifras que, a diferencia de lo acontecido con los casinos, suponen un descenso con respecto a 2019.





