La filial de COMAR, que aglutina su negocio del juego en Madrid, cerró 2025 con una cifra de negocio de 48,6 millones y un beneficio neto de 19,3 millones,
Comar, uno de los dos imperios gallegos del negocio del juego junto con Luckia, tiene uno de sus grandes motores de beneficios en los casinos que explota en Madrid. En concreto, el ubicado en Aranjuez, así como su sala apéndice en Gran Vía. El año pasado, la sociedad que sostiene a ambos activos, Comar Inversiones Capital, cerró el ejercicio con una cifra de negocio que se incrementó levemente, hasta los 48,6 millones, y un beneficio neto que se estiró un 25% hasta los 19,3 millones de euros.
Fue a finales de 2013 cuando Comar, grupo presidido por el histórico empresario coruñés José Collazo, abrió el casino de Gran Vía como una suerte de sala apéndice del de Aranjuez, en marcha desde 2005. Lo hizo acogiéndose a las modificaciones en la Ley del Juego de la Comunidad de Madrid que en su momento aprobó Esperanza Aguirre y por las que se permitía abrir una sucursal dentro de la ciudad a los dos casinos autorizados con los que contaba la región, el de Torrelodones y el de Comar.
Esa modificación normativa se acometió en el tiempo en el que el Ejecutivo de Aguirre negociaba con Sheldon Adelson la llegada del frustrado proyecto de Eurovegas. El movimiento legislativo siempre fue interpretado como una suerte de “compensación” para las empresas que, potencialmente, se verían afectadas por la llegada del macrocasino, que nunca se materializó.
Autorización renovada
El proyecto del magnate americano no se realizó, pero el casino de Gran Vía se convirtió en una gran fuente de beneficios para Comar. La citada sociedad Comar Inversiones Capital finalizó el ejercicio 2025 con unos activos que se elevaron de los 100,3 a los 110 millones de euros y con un patrimonio neto que se incrementó de los 72 a los 91,5 millones. La cifra de negocio se mantuvo prácticamente plana, de 48,4 a 48,6 millones.
El resultado de explotación, el propio de su actividad, creció de los 20,1 a los 22,4 millones, mientras que el beneficio neto se estiró un 25%, de los 15,4 a los 19,3 millones.
Explican los administradores de la sociedad en el informe de gestión que acompaña a su balance y memoria que durante todo el año pasado “el sector del juego presencial ha operado en un entorno regulatorio estable, si bien con un marco normativo exigente y altamente supervisado, especialmente en materia de juego responsable, prevención de blanqueo de capitales y protección de consumidores”. “En este sentido, las operadoras con larga trayectoria, cumplimiento normativo acreditado y relaciones consolidadas con las administraciones públicas, han mantenido una posición sólida competitiva”, añade.
Durante el pasado año, las autoridades competentes renovaron durante un plazo de diez años la autorización de explotación tanto del Gran Casino de Aranjuez como de su sala apéndice en el centro de Madrid.
Rebaja en los tributos
El crecimiento del negocio de los casinos en Madrid hizo que también creciesen los costes ligados a ellos. Sin embargo, el incremento del beneficio neto viene motivado en buena medida por una reducción de los tributos a pagar, pasando de 12,2 a 10,3 millones de euros. Esto se debe a “un cambio en la composición de la cifra de negocios, incrementándose los ingresos de máquinas a cambio de una reducción de los ingresos de mesas, lo que modifica la composición tributaria”, explican.
En la documentación consultada por este medio se indica que, en cuanto a las previsiones para los próximos años, los dueños de los casinos madrileños “estiman una consolidación en la situación de la compañía”. “Los ingresos se mantendrán en unos niveles similares al ejercicio 2025, manteniendo cierta estabilidad, al igual que en los costes”, añaden.
La sociedad, entre los dos casinos, suma un total de 335 empleados.





