La Liga ha convocado el lunes a sus asociados para estudiar su estrategia ante una medida que deja a los equipos sin 80 millones de ingresos

Los clubes de fútbol presionan al Gobierno para que el futuro real decreto que les prohibirá publicitar casas de apuestas tenga un periodo de transición y les dé tiempo a adaptar sus economías a la exigencias del texto legal, según ha podido saber EL CORREO. La Liga ha citado el lunes a sus 42 asociados de Primera y Segunda División para analizar la estrategia que seguirá a partir de ahora en el conflicto abierto con el Ministerio de Consumo.

El departamento presidido por Alberto Garzón prepara un Real Decreto de Comunicaciones Comerciales de las Actividades del Juego que pone punto y final a los anuncios de casas de apuestas durante las retransmisiones deportivas, sus logotipos en las camisetas y los patrocinios de equipos y estadios. Para los clubes supone un golpe devastador.

Diez entidades (Valencia, Leganés, Alavés, Levante, Osasuna, Sevilla, Mallorca, Granada, en Primera, y Sporting y Girona, en Segunda) de las 42 camisetas del fútbol profesional lucen publicidad de apuestas y estarán prohibidas si el real decreto se aprueba con las restricciones anunciadas por el Gobierno.

El golpe se extiende a la inmensa mayoría de los clubes. A excepción de la Real Sociedad, que decidió negarse por medio de una votación, todos tienen acuerdos publicitarios con estas empresas. Las cuentas de la Liga indican que las casas de apuestas aportan 80 millones anuales al fútbol español.

«Otro golpe más»

«Lo que va a hacer el Gobierno supone un golpe económico importante.Pedimos que al menos se marque un régimen transitorio que nos permita buscar esos ingresos en otros lados. Lo que se reclama es que no haya una aplicación inmediata de todo el articulado», dice el representante de un club.

«Como tenemos pocos problemas, pues uno más», añade con sorna. Echa la mirada atrás y recuerda los golpes económicos que se ha llevado el fútbol en los últimos tiempos y que obliga a los clubes a apretarse el cinturón y preparar presupuestos a la baja para el ejercicio 2020-21. El Covid-19 les dejó sin espectadores -no esperan recuperarlos hasta enero- y con los ingresos por tiendas, hostelería y museos bajo mínimo. El Pacto de Viana auspiciado por el Gobierno entre la Federación y la Liga les quita 50 millones al año de sus beneficios para repartirlo entre el resto de deportes. Lo próximo que viene es una rebaja en los contratos televisivos. La Liga ha exigido a los clubes que la próxima campaña presupuesten un 10% menos por este apartado, según adelantó este periódico.

Los dirigentes del fútbol quieren unir fuerzas con las ligas de otros deportes también afectados. El proyecto gubernamental tampoco gusta en la ACB, en donde clubes como el Bilbao Basket y el Baskonia serían dos de los más afectados porque tienen el nombre de una casa de apuestas.

Fuente: elcorreo.com