actualizado: 10 Aug 2022

n Recibir el Boletín diario con las últimas noticias del sector

Manipulación de la “opinión pública”

Comenzamos una serie de artículos de opinión y reflexiones que, protagonizados por nuestros asociados, periódicamente iremos comunicando a través de nuestra web, para continuar con nuestra divulgación en positivo de la realidad de nuestra industria. El primero de ellos viene firmado por Toni Fornés, Director de Regulaciones y Relaciones Institucionales de NOVOMATIC España, esperamos que lo disfruten.

Hay consenso en la comunidad estudiosa de estos temas, de la dificultad de establecer una definición general y única de qué es la “opinión pública”, y sin embargo sabemos que existe, que nos afecta y nos condiciona en nuestro día a día.

Podemos considerar la opinión pública como una especie de tejido social que refleja la cultura, los valores y las instituciones, que se propaga a través de los múltiples canales de comunicación social, manifestándose en fenómenos a corto plazo, que se puede crear y mover a interés de quién consiga manejarla, aunque siempre dentro de los límites que marca la sociedad a la que se pretende manipular.

Pero, ¿Cómo se forma ese incesante e inmenso flujo de mensajes, relatos y opiniones que circulan continuamente en la sociedad formando esa llamada “opinión pública”?

Los estudios de comunicación de masas constatan que los medios tienen efectos significativos en la opinión de la sociedad y de que en tiempos de crisis son más influyentes. También se ha demostrado que los medios tienen más influencia cuando se trata de “noticias que no se conocen ni se pueden conocer directamente, sino únicamente por la información que dan los medios”.

El modelo que ha explicado con más éxito los efectos que producen los medios de masas y cuáles son sus relaciones con la opinión pública ha sido la teoría de la agenda setting. En dicha teoría se enfatiza el poder de los medios de comunicación para atraer la atención hacia ciertos temas o problemas y al mismo tiempo crear los marcos de interpretación.

Mediante la selección de las noticias, el tamaño de los titulares, la extensión de una noticia y el insistir en ella un día y otro día, determinan la importancia de los acontecimientos y ponerlos en el centro de atención de la opinión pública. Por el “encuadre” los medios llevan a cabo un sutil proceso de selección de ciertos aspectos de la información, que son presentados como más importantes, al mismo tiempo que hacen unas evaluaciones positivas o negativos del tema.

Los medios, pues, tienen la capacidad de inducir al público no sólo a pensar sobre un tema o temas concretos, sino que sugieren también qué decir de los hechos, cómo interpretarlos y evaluarlos, así como ofrecer una evaluación moral y/o una recomendación de tratamiento.

Pero ¿Quién o quiénes establecen la agenda mediática? ¿Cuáles son los factores que configuran la agenda que presentan los medios?

Desde luego, las opiniones no se crean de la nada, más bien constituyen un proceso complejo y dinámico en el que los medios de comunicación son una parte más de la ecuación, condición necesaria, pero no única. Tiene que haber interés y beneficio.

En el caso concreto de nuestro sector e industria, hay un claro componente político y económico. ¿Cómo sino interpretar que el gran problema de Salud Pública de la ludopatía y la gran alarma social que conlleva, afecte únicamente a los juegos de titularidad privada?

Somos “la presa” de una estrategia política, que se evidencia cuando la “Alarma Social” se manifiesta por ejemplo en las calles de Madrid una y otra vez contra las “Casas de Apuestas”  y nos encontremos que de las 56 asociaciones adheridas ninguna es apolítica ni de afectados, con nombres tan singulares, como: La Ingobernable, Rebeldía, A las Bravas, Juventud Antifascista de Hortaleza, Bucaneros, Jauría Antifascista, Circulo Podemos Usera, Anticapitalistas Madrid, Comunistas de Castilla Madrid, etc., etc. y que sus mensajes son del estilo de “Ellos se lucran, la clase obrera se arruina”.

Afortunadamente en España SI hay la libertad que en otros países gobernados por ideologías extremas no tienen para manifestarse contra una actividad por muy legal que sea, si no gusta. El problema es que hay “Manipulación” en el mensaje porque, dado que el juego es algo muy arraigado en la sociedad española y con uno de los índices más bajos de Europa de juego problemático, no se manifiestan contra el juego con dinero, sino contra las “Casas de Apuestas” que es una manera simplificada de aglutinar al juego privado.

¿Y cómo no entender que hay un interés económico y un “beneficiario” de esta manipulación de la opinión pública, cuando a causa de esta supuesta “alarma social”, dicha presión se convierte en regulaciones restrictivas únicamente para las empresas privadas, de manera que se amplía la ventaja competitiva tanto reputacional, como operativa frente a los juegos de titularidad pública o semipública?

¿Cómo explicar que mientras se cierran salones de juego sin ningún tipo de indemnización ni moratoria en la Comunidad Valenciana a causa de la proximidad de los locales de juego a centros educativos a pesar de disponer de rigurosos controles de acceso, se estén vendiendo Rascas de la ONCE en las puertas de los colegios y de los supermercados, con absoluta normalidad?

¿Cómo entender si no, que mientras se restringe la publicidad online del juego privado y eliminan los patrocinios, aumenten en paralelo los contratos del juego público con entidades deportivas y las campañas de publicidad con los medios generalistas?

Eso sí, las campañas publicitarias acaban con la coletilla “Juega Responsablemente y solo si eres mayor de edad”, con el aval de la Federación de Jugadores de Azar Rehabilitados que por cierto son los que valoran el nivel de riesgo de los juegos de la ONCE. Para estos juegos SI se considera que la ciudadanía es madura y responsable.

Sin embargo, en el mayor proyecto de encuesta escolar a nivel europeo (ESPAD), se advierte que -Los jóvenes suelen empezar a jugar a una edad temprana comprando billetes de lotería y tarjetas de rascar para ellos mismos, a pesar de las restricciones de edad.

No hay un problema donde no lo hay, pero mucho menos donde quieren hacer creer que lo hay. No es sólo una manipulación de magnitud sino de foco. Pero, como dice ese pozo de sabiduría nacional que es el refranero español, “El que parte y reparte se lleva la mejor parte”.

Sin embargo, lamerse las heridas y quejarse de poco sirve más allá del necesario desahogo del espíritu, entonces ¿Qué podemos hacer?

Decía Cicerón que “todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo” y sinceramente creo que NO tenía razón en eso el político romano. La flor de la mentira hay que arrancarla cuanto antes y, para ello, mejor aplicar otra de sus enseñanzas: “si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz”.

Y en esta guerra incruenta pero feroz por defender la verdad –que existe, igual que la mentira- nuestras armas son el conocimiento avalado con la información y la palabra templada por los argumentos.

Tampoco debemos olvidar que no se puede pedir a nadie que luche POR nosotros, sino CON nosotros.  Esta tarea no es de una única voz ni de un solo remero, es mucho más potente con las voces unidas y afinadas y con los remeros empujando en la misma dirección. Y la realidad es que somos muchos los que vivimos y disfrutamos de esta industria de la que nos sentimos orgullosos, empresarios, trabajadores, asociaciones, proveedores, clientes.

Desde la Plataforma para el Juego Sostenible aportamos nuestro trabajo y esfuerzo en esa dirección, es nuestra misión y ponemos como una herramienta más y a disposición del sector y de la sociedad en general nuestra web que tiene como objetivo poder ofrecer “noticias” que vayan situando el foco de los problemas donde están realmente  y en su justa medida, aportando información, datos y argumentos a través de nuestra sección de “creencias erróneas”, así como dar paso a las opiniones libres en nuestra sección con “nombre propio” que he tenido el honor y el placer de estrenar.