actualizado: 19 Jul 2018

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Monticello y débil actividad golpean a los casinos chilenos que cierran su peor año desde 2013

A noviembre, los ingresos del sector han crecido sólo 0,7%, su menor nivel desde que la nueva normativa anti tabaco golpeara a la industria, y el segundo más bajo desde que se tenga registro. Mercado ha perdido, además, 117 miles apostadores en 12 meses.

El 2 de julio definió parte de lo que sería el devenir de la industria de casinos el resto del año. Ese día, una balacera en la principal sala de juegos del país, derivó en su cierre por 12 días. Sun Monticello fue gravitante para que el sector dejara atrás amplios incrementos en ventas, para tornarse en un 2017 plano. Y peor aún, en el ejercicio más débil desde la entrada en vigencia de la normativa que prohibió fumar en lugares públicos, y el segundo más malo desde que se tenga registro.

A noviembre, el sector bajo supervisión de la Superintendencia de Casinos -restando los municipales- reportó ingresos por $285.155 millones, apenas un 0,7% más que hace un año. El alza es la más baja desde el descenso de 17% en 2013, y bastante inferior incluso que el año del terremoto, donde pese a que varias salas estuvieron cerradas, el sector creció 31%.

“Este año fue en general plano, lo que reflejó el crecimiento que tuvo el país y marcado por situaciones puntuales como lo ocurrido en el casino Monticello”, explica el gerente general de la Asociación Chilena de Casinos de Juego, Rodrigo Guiñez. Añade que: “Otros casinos como Viña del Mar y Talcahuano, mostraron crecimientos más reducidos, mientras que en el norte grande, casinos como Antofagasta y Calama se vieron afectados en parte por la situación de la minería y el bajo precio del cobre”.

Opinión similar esgrime el gerente general corporativo de Marina del Sol, Juan Ignacio Ugarte: “Ha sido un año muy complejo para la industria. Por una parte, la incertidumbre económica que primó gran parte de 2017 afectó la decisión final de nuestros clientes de salir a divertirse, y además, hubo hechos que afectaron a la industria, como los incendios o aquellos inesperados que generaron cambios de seguridad en la mayoría de los casinos”.

Así, más allá de los modestos incrementos en ventas de cada sala, hubo cuatro que mostraron descensos: Monticello, con una contracción de 6,9% en ingresos a noviembre; las operaciones en el norte grande: Marina del Sol Calama y Enjoy Antofagasta, cuyas ventas bajaron 9%, además de una leve caída de 0,1% del Gran Casino de Talca. A nivel de salas municipales, las contracciones se vieron básicamente en Arica con una caída de 3,5% e Iquique, con un -4%.

“La actividad económica de Calama es particularmente sensible a la minería, que es el principal ingreso de sus habitantes. Si bien la minería mejoró desde el segundo semestre, en general el 2017 estuvo por debajo de lo esperado”, explican en Marina del Sol.

Según los balances de Enjoy a septiembre, la contracción en su operación de Antofagasta respondió también a un mayor desempleo de la zona.

El bajo desempeño no sólo impactó al sector, sino también a los gobiernos regionales y municipios, cada uno de los cuales recibe 10% de los ingresos de los casinos. Si a noviembre de 2016, ambas entidades habían obtenido $46.324 millones por ese concepto, ahora la cifra fue un 0,17% inferior.

Año para olvidar

“Las cifras de Sun Monticello muestran un comportamiento similar al del resto de la industria, que en este caso particular se vio directamente afectado por los días que el casino estuvo cerrado, situación que no se registró antes”. Así explicaron desde la operación de San Francisco de Mostazal su débil desempeño, el segundo peor desde su aterrizaje en el país, y el más modesto si se excluye 2013, año en que cayó toda la industria. Es que la balacera de julio hizo que sus ventas bajaran 42% sólo ese mes, y que siguieran débiles hasta octubre, lo que asimismo redundó en toda el mercado.

Rodrigo Guiñez explica que a raíz de esta situación se implementaron nuevas medidas de seguridad a las cuales los clientes no estaban habituados. A ello se sumó -añaden en Marina del Sol- un efecto en la imagen de la industria que dañó a toda la actividad. Todo, lo que derivó en que el número de apostadores siguiera a la baja. Si a noviembre de 2016 habían 5.019.734 apostadores en casinos regulados, un año después el número bajó 2,3% a 4.902.612, es decir, 117 mil visitantes menos. Aún más, desde 2012, la cantidad de jugadores de todo el sector se ha reducido en más de 1,4 millones.

A pesar de este magro comportamiento, en el mercado están optimistas: 2018 debiera ser mejor.

Fuente: pulso.cl