Hay un nuevo modelo de negocio que ha sorprendido a propios y a extraños durante los últimos años: las predicciones. El fenómeno va mucho más allá de las apuestas tradicionales; los inversores han creado un mercado dentro del mercado, intentando conseguir que todas las posibilidades se conviertan en un valor con el que ganar dinero.

 Polymarket, como el gran precursor de este nuevo negocio, ha crecido a base de augurios inusitados, como si llegara este año la segunda venida de Jesucristo, las temperaturas de un día en todas las ciudades del mundo, la captura de Maduro, si el Hantavirus evolucionara hacia una pandemia, un apocalipsis por la llegada de un meteorito, la llegada de extraterrestres o si Pedro Sánchez acabara el año fuera de la presidencia.

Si bien el ascenso a la fama vino de la mano de estas apuestas tan extravagantes, la realidad es que los inversores, el mercado y todos los actores han detectado rápidamente que se trata de un giro en el mercado más grande de lo que podría parecer y que ha dejado a muchas autoridades en fuera de juego. No solo se trata de apuestas, es un mercado de usuarios donde la probabilidad en tiempo real es la clave, permitiendo que participen tanto ‘jugadores’ como traders, que realizan análisis cuantitativos. También se ha convertido en una fuente clave de información, lo que, sumado a que cualquiera puede aportar liquidez, ha convertido las apuestas en auténticos mercados financieros.

Hace unas pocas semanas, el mismo Bernstein dijo que esperaba que este sector alcanzase un volumen de 240.000 millones de dólares en 2026, todavía en una fase indiciaria, pero que en muy poco tiempo escalara y conquistara el billón de dólares. De un tiempo a esta parte todo parecía indicar que Polymarket se iba a convertir en la referencia absoluta de un modelo de negocio nuevo, pero a medida que las proyecciones van siendo cada vez más jugosas entran nuevos jugadores que ganan cada vez más y más peso.

De hecho, Polymarket está viendo caer sus cifras y su gran rival, Kalshi, que lleva tiempo consolidándose, ya le ha superado dos meses consecutivos en visitas. Mientras tanto, un tercer contendiente espera en las sombras con la esperanza de lograr, a través de un nuevo modelo dentro del mismo mercado, reclamar su parte del pastel.

Ya llevaba tiempo perdiendo terreno, pero ayer las últimas cifras fueron un paso más. Polymarket vio reducir sus volúmenes de negociación un 9% en abril, según ha publicado esta semana Dune Analytics. Esto significa que el volumen de negociación cayó hasta los 10.300 millones de dólares. Por otra parte, Kalshi, su gran rival, ha visto crecer un 13% sus cifras hasta los 14.800 millones de dólares.

Estas cifras no han sorprendido tanto por el sorpasso, que se produjo en septiembre, sino por la constatación del adelanto ya de forma más consolidada y, particularmente, por el retroceso, dado que estamos hablando del primero que ha vivido la firma desde agosto de 2025. Algo que parecía poco plausible hace no tanto en un contexto de un mercado en crecimiento. Según Polymarket, la caída se habría debido a una revisión técnica que habría sido diseñada para gestionar su actividad y que habría reducido su volumen de ventas.

«En las próximas semanas, implementaremos una serie de actualizaciones que harán que las transacciones sean más rápidas y fluidas que nunca, reduciendo los retrasos y ofreciendo la mayor mejora de velocidad en la historia de Polymarket«, dijo la empresa en un comunicado este miércoles. «Hemos decepcionado a la gente, y no voy a andarme con rodeos«, dijo Josh Stevens, vicepresidente de ingeniería de Polymarket, en una publicación en redes sociales poco antes de que se realizara la actualización. «Los próximos meses hablarán por sí solos. Sigan con nosotros«.

A pesar de la situación actual, la valoración de Polymarket no para de crecer. Tras la última ronda de inversión con la que obtuvo liquidez por valor de 600 millones de dólares, la empresa logró una valoración de 15.000 millones de dólares. Sin embargo, además de problemas técnicos como el que comentan, siguen acumulándose problemas en el horizonte, en particular, una investigación de los reguladores de las apuestas que se realizan en la página.

El motivo es que consideran que muchas de estas apuestas han permitido delitos de información privilegiada. Un ejemplo pintoresco es el caso de uno de los soldados que participó en la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, Gannon Ken Van Dyke, que ha sido imputado por la justicia por, presuntamente, ganar 400.000 dólares en apuestas sobre esta operación.

En cualquier caso, el auge de Kalshi se debe a que su modelo, aunque también trata de apuestas, es algo diferente. Esta firma ha logrado poner en marcha un sistema más ‘regulado’ que el de su rival. Para empezar, se trata de un exchange regulado frente a Polymarket, que es formato cripto. Opera en dólares y no con un token, y además tiene usuarios institucionales que dotan de estabilidad al sistema. Además, tiene muchos menos problemas legales porque Kalshi funciona como si fuera un contrato de futuros y no un sistema de apuestas a nivel de estructura legal y comercial. Esto ha requerido más supervisión bancaria e infraestructura de las entidades con depósitos bancarios obligatorios.

El tercero en discordia

Al margen de estos dos, que están en la cima, empiezan a surgir nuevas propuestas que buscan adueñarse del mercado con un enfoque diferente. Casi surgiendo de la nada, una plataforma llamada Hyperliquid se ha convertido en uno de los lugares de negociación de activos con mayor número de operaciones. Aún no ha terminado de dar el salto, pero ya ha anunciado que quiere añadir predicciones en su plataforma. Este proyecto lo han denominado HIP-4 y todavía está en fase de pruebas.

Lo que convierte a Hyperliquid en una amenaza creíble, al menos en teoría, no es la estructura de sus contratos, sino la plataforma que los sustenta. Lo que comenzó como un nicho de mercado para derivados de criptomonedas ha evolucionado rápidamente hasta convertirse en uno de los mercados DeFi más ambiciosos, incorporando contratos vinculados al petróleo, el oro, la plata y las acciones estadounidenses, atrayendo miles de millones en volumen de negociación y desarrollando y lanzando nuevos productos a una velocidad que las plataformas tradicionales no pueden igualar. En marzo, Hyperliquid gestionó un volumen total de 219.000 millones de dólares, según datos del sitio web Hydromancer.

Durante la guerra de Irán, Hyperliquid dio un salto de gigante porque, mientras algunos mercados tradicionales de materias primas permanecían cerrados, su plataforma se convirtió en un verdadero centro de inversión de futuros del petróleo, llegando a registrar 1.000 millones de dólares de operaciones en un solo día. No solo opera materias primas, sino también activos como el Nasdaq, todo tipo de activos e índices. El siguiente paso serían las predicciones.

Sin embargo, de forma curiosa, la competencia va en las dos direcciones. Si bien Hyperliquid quiere entrar en las predicciones, sus otras dos potenciales rivales están estudiando ser también plataformas de futuros perpetuos y derivados, una actividad que esta plataforma ya ofrece.

Fuente: eleconomista.es