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Corner de apuestas deportivasde Kirolbet en el Salón Diamond de Cáceres

La proximidad de estas casas de apuestas con centros escolares preocupa entre los padres y algunas asociaciones reclaman a la Junta de Extremadura que regule la situación.


El Atlético de Madrid está a merced del Barcelona y su clasificación para la final de la Copa del Rey de fútbol se paga por las nubes. En la sala de juegos se echan cuentas sobre si merece la pena apostar 1€ y correr riesgo de perderlo a cambio de multiplicar por 40 las ganancias. Lo mismo ocurre con el galgo número 6, que no entraba en los pronósticos y se desboca a media mañana con dudas para quienes están pendientes del animal en plena carrera.

Entre la adrenalina, la tensión y el pasatiempo se intensifican debates, se cruzan miradas con la pantalla del teléfono móvil y con otra gigante en la que se sigue al detalle cada acontecimiento sobre el que jugarse el dinero. Es el mundo de las apuestas deportivas, al alcance de la mano en cualquier teléfono inteligente o en el ordenador de casa. Y también a la puerta de casa desde que en julio de 2014 entró en vigor el reglamento que desarrollaba la última modificación de la ley del juego estatal. Con el Decreto 165/2014, relativo a apuestas presenciales, Extremadura iniciaba una nueva etapa, más allá de los tradicionales bingos, cartas o loterías. Desde entonces ya se han abierto seis salones de juego, según los datos facilitados por la Junta de Extremadura. Y otros más están a punto.

Las apuestas movieron en España 5.000 millones de euros el año pasado.

La «fiebre» del juego admite pocas dudas. Es una actividad a tiempo completo, que no conoce fiestas, ni puentes, ni horarios , al estar vinculado a la red de Internet. Es posible multiplicar por 500 las ganancias si se da la combinación adecuada en un partido cualquiera. Lo mismo se puede apostar por el resultado final, que por el momento en que llegarán los goles, o incluso el número de saques de esquina que se producirán. Da igual ser aficionado o no. Da igual que sea fútbol, que golf que tenis. También la categoría.
El perfil del jugador, que se conecta online o que se desplaza a cualquier de estos establecimientos, es el de un hombre de entre 26 y 35 años.

Pero algunos colectivos como la Asociación Cacereña de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Acajer) advierten sobre la implicación cada vez mayor de los jóvenes. La propia administración lo ha contemplado. «Se viene poniendo de manifiesto el abuso que se observa entre ciertos jóvenes por la práctica del juego de apuestas deportivas, tanto presenciales como online y se reclama a la administración autonómica que intervenga. Compartimos esta preocupación», señala a consultas de este diario la Consejería de Hacienda y Administración Pública.

El sector de juego es una actividad económica en claro crecimiento. «El número total de usuarios registrados -para apostar- ha pasado de 3.985.320 a 1 de enero de 2015 a 5.448.5325 a 31 de diciembre lo que supone un incremento del 36,7 por ciento», se detalla en un informe oficial de la Dirección General de Ordenación del Juego.

«Hay una extraordinaria permisividad. Los requisitos no son demasiados y es un negocio floreciente. No hay más que ver cuántas casas han abierto y cuántos chavales se agarran al móvil para jugar», analiza el presidente de Acajer.

Se proponen programar determinadas líneas de prevención y actuación para reducir los daños que se pueden generar a adultos y sobre todo a menores.

Se proponen programar determinadas líneas de prevención y actuación para reducir los daños que se pueden generar a adultos y sobre todo a menores, explican desde el Servicio Extremeño de Salud (SES). El pasado mes de diciembre se abordó con la Asociación Española de Jugadores Rehabilitados «la problemática que tenemos en Extremadura -inciden desde la Junta- ya que sabemos que se han abierto en breve tiempo salas de juego cerca de centros escolares en ciudades determinadas».

A pesar de esto, Acajer critica cierto inmovilismo administrativo: «La Junta de Extremadura debe actuar. Es inconcebible que se permita abrir este tipo de negocio a escasos metros de centros escolares. Lo primero que planteamos es que eso se regule y se fije una distancia mínima».

En Cáceres son ya seis establecimientos los que cuentan con autorización, según la propia Junta. Además, hay otros en ciernes, con el correspondiente cartel anunciador para una próxima apertura.

«El cambio es radical. El bingo era un negocio venido a menos. Ahora se le ha dado la vuelta a la situación», revela un empresario del sector que apostó por esta vía hace apenas dos años. Algunos padres se suman a la demanda de los colectivos como Acajer que piden a la administración que tome medidas. «El problema es que estamos ante un negocio. La televisión nos invade con su publicidad, pero el jugador cada vez es más joven. Lo comprobamos cada día», añade Alberto Juan Larma.

«A la cercanía con los colegios se suma que como ocurre con el alcohol o el tabaco se emplee a mayores de 18 años para que actúen como corredores de apuestas».

«A la cercanía con los colegios se suma que como ocurre con el alcohol o el tabaco se emplee a mayores de 18 años para que actúen como corredores de apuestas. Por desgracia cada vez hay más ludopatía entre los menores. Nos preocupa mucho por nuestros hijos», denuncia Juan Carlos Caso. Su testimonio tiene un valor adicional. «Como exdirector y exvendedor de la Once he vivido de cerca la ludopatía. También como hijo y amigo de exludópatas. Es muy duro y merece la pena reflexionar y actuar», cuenta. Es padre de dos menores y trata de sensibilizar a la sociedad cacereña sobre esta cuestión a través de las redes sociales. Como Acajer, plantea que se regule la publicidad y se intervenga sobre las distancias mínimas con colegios.

Lo que sugieren los afectados es que se acabe con la permisividad y, al menos, se evite con ese alejamiento físico que los niños cacereños sean potenciales jugadores de apuestas mañana.

Desde la Consejería de Administración Pública se suscitan dudas sobre esa decisión. «Dada la multiplicidad de canales para acceder a la oferta de juegos —responde—, el establecimiento de una distancia mínima de los locales de apuestas con los centros escolares no se considera una medida eficaz para combatir la adicción al juego». Sí plantea la llamada «estrategia de juego responsable», con campañas de concienciación y orientación. «No solo es tarea de las administraciones, sino de toda la sociedad y en relación con los jóvenes menores de edad, la responsabilidad principal es de los padres», se señala.

La Junta también apunta lo explícita que es la normativa en cuanto a la entrada de menores en esas instalaciones. La sanciones van hasta 600.000 euros. Asume, eso sí, que el juego «se ha convertido en una actividad muy atractiva para los jóvenes».

Fuente: hoy.es