Cuatro años después de las primeras conversaciones para el traslado del casino de Boecillo al este martes el visto bueno definitivo a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, el PGOU, que cambiará el uso que tiene el local para pasar a albergar unas instalaciones dedicadas al juego.

Es el último trámite antes de que la empresa Casino-Castilla y León presente su proyecto para el nuevo local -ya muy avanzado- y solicite los permisos municipales para empezar las obras. Si las previsiones se cumplen, los trabajos podrían empezar «en dos o tres meses», afirma ayer el director general del Casino de Castilla y León, Javier Herrero, aunque luego serán necesarios «unos nueve o diez meses» para la remodelación al antiguo cine Roxy.

En el mejor de los casos, el casino de Valladolid no abrirá por tanto hasta finales del próximo año.

Herrero no desvela la inversión del proyecto, aunque da por hecho que se incrementará la plantilla de 65 trabajadores que ahora están empleados en el casino de Boecillo y que «en días especiales puede duplicarse».

El proyecto básico, que ahora última la empresa, contempla destinar el sótano a las dependencias del personal, la planta baja, donde estaba el cine, albergará la sala de juegos, con la incorporación de pantallas para la nueva modalidad online, y el segundo piso, el anfiteatro actual, contará con un salón de espectáculos y un restaurante.

Propiedad del productor de cine y presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, el local del antiguo cine Roxy pasará a la empresa Casino Castilla y León S.A. en régimen de alquiler por un periodo de 25 años.

Con la aprobación mañana del cambio de uso definitivo por parte de la Gerencia de Urbanismo, Herrero ve ya el final «de un largo proceso» que culminará con la instalación en pleno centro de la ciudad de una casino.

Con su apertura, afirma que Valladolid contará «con una oferta más para los turistas que visitan la ciudad» y añade, frente a las suspicacias de quienes no comulguen con la idea de un local dedicado al juego, que «un porcentaje alto de visitantes puede pasar una jornada agradable y no participar (en el juego)».

Herrero subraya que la crisis económica y la Ley Antitabaco han golpeado de manera especial a los casinos, con descensos en la facturación que sitúa «en torno al cincuenta por ciento en algunos casos».

El pasado mes de julio, la Junta autorizó el traslado del casino desde Boecillo, donde abrió en 1985, al cine Roxy. Es mismo mes Urbanismo dio el visto bueno a la aprobación provisional del cambio de uso y se abrió un periodo de dos meses para alegaciones. Transcurrido el plazo, no se recibió ninguna.

Fuente: diariodevalladolid.es